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  Parole / Parole / Parole

  Cuando buceo en el Mapocho, la gente sube por las puertas traseras haciéndose la loca, sin pagar, y tu Alianza, Juaco, debiera ponerse para acelerar la normalización.

Miércoles 24 de octubre de 2007

Esa canción venía escuchando el chofer de la micro de Concón al puerto. Tenía el caballo de hierro un banderín que decía "Gato Presente" y una bandera chilena. En el asiento de adelante, una pareja se besaba rico para empezar bien la semana. Y el mar lamía el día soleado.Y yo venía leyendo el último libro del viñamarino Sergio Madrid, volcado hacia una cotidianeidad sabia, en un leve giro de sus palabras desde el anterior "El universo menos el sol" a este: "Cadáveres".

Y al entrar a la recta de Las Salinas, por ese feo museo de cañones oxidados, la Radio Ritoque ahora nos brindaba a los primeros Jaivas, esos de la improvisación y el fluido diálogo de los instrumentos. En la calle Libertad los novios ya estaban en "Mira niñita" y yo estaba contento de ir recordando el buen talento de los viñateros. Pensé en pasar a ver al poeta Figueroa, pero no tenía tanto tiempo. Debía llegar tranquilo a este café con vena donde poder parolear a mis lectores del miércoles y en un par de horas transmitir algunas frases que nos eleven de las palabras gastadas, saturadas. Como la que salió hace rato de mis dedos de gato triste: bacheletista. Primera mujer en la historia de mi tribu que gobierna y que tiene a los ayatolas en su crisis mayor. Cuestión que a algunos amigos concertados les parecía una nueva fuga díscola, sin entender el profundo cambio histórico que significa, por lo menos para mi, criado por mi abuela machi que no sabía ni leer ni escribir.

El alza de la energía Yang o el Hembral o la larga lucha de las mujeres por hacer de la casa un lugar más justo. Por eso Juaco Dei le suma aliancista a mi bacheletismo y logra así detener la carrera de conejos que ya tenía perdida con Piraña y por lo tanto gana la tribu. Entonces, las palabras se van al paradero; en uno me encontré al ministro Cortázar, de camisa y chaleco fino, esperando la oruga manoseadora y le encontré valiente al intentar hacer su pega entregado al toqueteo de las señoras y de los lobos irritados.

Cuando buceo en el Mapocho, la cosa es que la gente sube por las puertas traseras haciéndose la loca, sin pagar y tu Alianza, Juaco, debiera ponerse con los morlacos para acelerar la normalización del movimiento diario, de nosotros los gorilas. Cuando llego al café con web, Viña se despierta con semana de cine y el afilador de cuchillos pasa por la calle entre las ofertas de las farmacias. Veo el meil y el poeta Figueroa me pone que alcanzó a ver el poema de Teillier lanzado al mar los domingos por UCV y se alegra y me dice que rescatará una conversa en la estación de trenes de Concón. Pero me desconecto luego, porque debo empezar a pulir palabras. Tengo que sorbear el cortado de la mañana y tocar este piano de letras para bosé.

Parole / parole / parole... se escuchaba por la micro orillera y los novios del asiento se besaban ajenos al mundo de los ayatolas enloquecidos por las libertades que las mujeres están ganando a sudor y sangre, por el bien de todos, con la acción de todos, porque lo de la Thatcher fue una efímera pesadilla.

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