
Domingo 28 de octubre de 2007
"Decidí musicalizar Canto general casi el día en que pisé Santiago por primera vez y comuniqué mi decisión al Presidente Allende en su propia casa. Escribí la música muy rápidamente, comencé ya en el vuelo hacia París. Allí me encontré con Neruda, quien era embajador. Me dio un ejemplar del libro y me lo dedicó, como siempre, con tinta verde: Al gran Theodorakis, fraternalmente, Pablo Neruda, 1972, París".
Así recuerda el principal compositor e intelectual griego del siglo XX la historia íntima de la creación "Del aire al aire", obra que a 35 años de su facturación por fin será conocida íntegramente en Chile, hoy, cuando sea ejecutada por el coro más grande de Europa, Concerts en Vienne, y el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, además de la participación especial de Los Jaivas (ver recuadro).
Theodorakis fue amigo tanto de Neruda como de Salvador Allende. Al primero lo conoció en París y al segundo en Santiago, en medio del frenesí de la victoria popular a comienzos de los setenta. "En aquella época yo me encontraba en el exilio, tal como Neruda lo había estado cuando escribió el poema. A ambos los quise mucho", dice.
De hecho, pensaba dirigirla poco antes del golpe de 1973, pero la llamada de un secretario de Allende lo alertó de no viajar. Por eso cuando murió el poeta se prometió dirigir en su tumba una parte de la obra que Neruda no alcanzó a conocer, "Vienen los pájaros". Y de alguna forma el vate se lo agradeció cuando llegó en 1993 CD en mano frente a su última residencia en la tierra.
"Mientras escuchábamos en silencio, cayó un pájaro sobre el sepulcro. Una mujer de la Fundación Neruda lo tomó y se dio cuenta que estaba muerto. Dijo que era muy extraño, porque esa especie de aves no era común en la zona, pero para mí fue una señal. Todos quedamos muy impresionados, todos vimos al pájaro caer", recuerda.
SOBREVIVIENTE
Musicalmente, Theodorakis es conocido en su país por renovar la música clásica griega con aires populares y por acercar a las masas la poesía de la Grecia moderna. En Europa, por obtener el primer premio del Festival de Música de Moscú (1957) y por haber sido propuesto para el premio de mejor compositor europeo. Y en el mundo, por haber hecho la música de películas como "Estado de sitio", de Costa-Gavras, "Serpico", de Sidney Lumet, y sobre todo, la popular danza del syrtaki de "Zorba, el griego".
Sin embargo, la descripción que mejor le calza es de ser un sobreviviente del agitado siglo XX. En su condición de intelectual, fundador de movimientos políticos y militante de izquierda, conoció a los mayores líderes socialistas del planeta, desde Tito a Mitterrand. Pero también conoció en carne propia el poder de un mundo dividido.
En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, fue apresado y torturado por fascistas italianos mientras ayudaba a escapar a familias judías; tras la liberación de Grecia y la posterior Guerra Civil, fue deportado y tras el golpe de Estado de 1967, conocido como la Junta de los Coroneles, fue encarcelado, desterrado y prohibidas sus obras.
Pero sobrevivió con música: "Siempre compuse en extrañas circunstancias: en la clandestinidad, en prisión, en el exilio, en el hospital, en actos políticos. Una vez, estando detenido, me confiscaron una composición que luego rehíce de memoria. Si no contaba con un pedazo de papel, aún en una celda solitaria, la música estaba en mi mente, haciéndome sentir fuerte. Mucho más fuerte que los gendarmes de las prisiones. La música no puede cambiar el mundo, pero nos puede ayudar a los hombres a hacerlo". LCD