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  Conchita y sus Balmes

  Conchita y sus Balmes

  Dejó de lado el pincel y tomó la grabadora para conversar con José Balmes y Gracia Barrios, quienes cumplen 80 años de edad y 50 en la pintura. Cuando restan cuatro días para que finalice la exposición que comparten en el Museo de Bellas Artes, su hija pregunta y revuelve la acuarela de la memoria.

Domingo 28 de octubre de 2007

Nos encontramos reunidos en el living de la casa de José Balmes y Gracia Barrios. Ambos han hecho un camino en el arte y en la vida. Hoy, a los 80 años, exponen juntos una vez más en el Museo Nacional de Bellas Artes su obra reciente.

Es difícil elegir las preguntas. Más bien esta entrevista es el fragmento de una larga y permanente conversación que tenemos desde hace mucho y que ha de continuar mientras estemos juntos.

Desde el sillón en el que estoy sentada veo a través del ventanal cómo se mueve la luz que atraviesa el follaje de los árboles de este gran jardín que también ha sido mi jardín por tantos años.

Esta casa ñuñoína con altos muros de adobe contiene una hermosa historia de amor, arte, compromiso y consecuencia. La historia de mis padres.

DENTRO DEL HOMBRE

En esta exposición se percibe claramente que tanto Gracia como Balmes parten del hombre, pero lo observan desde ángulos distintos. ¿Se podría decir que Gracia pinta al ser y Balmes pinta la historia del ser?

Balmes: Sí, a mí personalmente me interesa el espacio en el que ocurre la historia misma del ser humano, yo trabajo con el lugar de las circunstancias en el que ocurre la historia de ese hombre. Para mí, el personaje casi no está presente en términos de su representación, no necesito mostrarlo. Lo que me interesa es la huella que el hombre deja, su rastro. El testimonio de ese hombre que vivió esa historia. Gracia, en cambio, se interesa por el sentir humano. En su pintura, hombre y mujer aparecen como grandes presencias, sus figuras monumentales se presentan como envolturas que nos empujan a mirar hacia adentro del ser. Este ser que despojado de todo ornamento es como una palpitación.

A través del tiempo y en toda su obra aparecen estas siluetas. Hablando de lo humano en toda su magnitud...

Gracia: Yo pienso en la vida del hombre, me meto adentro del hombre, entro en su centro, en su sentir. Balmes, por su parte, entra en su entorno, en esa realidad que el hombre crea y que está llena de sugerencias, llena de elementos que lo presienten. Lo admiro por eso, hay una gran audacia en su obra. En este momento, por ejemplo, tengo un problema con el borde del cuadro, porque este hombre que es ilimitado y que está rodeado de un universo que es infinito, no puede estar restriñido a estar dentro de una tela. En este momento, para mí es esencial romper ese borde, romper ese límite. Quiero expresar un espacio que no termina.

¿Qué es la libertad en la pintura?

Balmes: Claramente es algo fundamental en la creación y en la vida, si tú te condicionas no funciona la libertad. En el arte es muy importante no estar condicionado al público ni al espectador. Has de ser completamente libre para que la obra tenga lugar. Todo lo que pasa por ti es importante en la creación; por ejemplo, las dudas que tú tienes en el proceso de la obra forman parte de tu libertad. Como artista, cada vez te reclamas más libertad para expresarte y los medios que utilizas pueden ser cualesquiera, no hay límites. A veces puedes necesitar salirte del marco, del cuadro, o acudir a objetos reales para lograr expresar lo que quieres decir. Es importante no sentir que estás condicionado a ciertas cosas o a ciertas formas. Un artista no puede dejar de ser libre y totalmente sincero. Siempre hay una búsqueda que tú mismo no sabes a dónde conduce. Ese camino incierto y balbuceante que te lleva hacia a ti mismo es también la única forma de llegar a los otros.

¿Qué ocurre hoy en el arte en Chile?

Balmes: Ocurre de todo. Hay formas distintas, múltiples expresiones, diversas maneras de estar en el arte, todas son igualmente válidas. Hay una frase de este gran hombre de la creación contemporánea, Marcel Duchamp, que dice: "Cualquier hombre que trabaja en el arte, para mí es respetable. Luego, la historia dirá". Alguien que está hoy en el punto más alto de los honores oficiales, quizás en 30 años más ni siquiera será recordado, y quizás 50 años después otra mirada lo recupere. Pero eso finalmente no es importante. Lo importante es estar por entero en esto, involucrado, comprometido, y llevarlo hasta el final con la mayor honestidad posible, jugársela completamente, no importa en qué situación o ranking te encuentres.

Gracia, al ver tus pinturas no puedo dejar de pensar en la obra de tu padre, el escritor Eduardo Barrios. Tus sugerentes figuras parecen mezclarse con personajes de sus libros. ¿Qué influencia tuvo tu padre escritor en tu obra pictórica?

Mi padre fue muy importante en mi vida y en mi pintura. Desde niña me sentí muy cerca suyo, comprendida y acogida. Por mi parte, también me sentí siempre muy cercana a él. Estuvo muy presente en mi formación como pintora. Creo que entre ambos hubo y hay un diálogo que continúa, que es eterno. De chica fui muy tímida, me escondía debajo de los muebles. Él me alentaba siempre a pintar porque creía en mí, me enseñó a creer en mí. Él sabía que yo tenía que encontrar un camino a través del cual pudiera expresarme. Mi madre era música, tocaba el piano, era una mujer inteligente, muy sensible y perceptiva. De ella también aprendí mucho. Ambos fueron fundamentales en mi camino como artista.

PÓNGALE COLOR

En la exposición hay algunas obras sobre mujeres embarazadas desaparecidas después del golpe de Estado de 1973. Estas obras conmueven profundamente a las personas que acuden al museo a ver la exposición de ustedes dos. ¿Cómo llegas a esa temática y por qué?

Gracia: Siento que lo que ocurrió con ellas es algo tremendo. Ellas estaban vivas y llevaban vida dentro de sí. No puedo dejar de pensar en ellas, en su destino. Me duele su dolor. A esas jóvenes mujeres las quiero mucho, las adoro cada momento de mi vida. Siento una gran emoción cuando miro esas sencillas fotocopias impresas en blanco y negro que me sirvieron de documento para estas obras, las guardo y atesoro en mi taller. Yo siento el deber de hablar de estas mujeres, las siento presentes todo el tiempo.

Las mujeres tenemos varios frentes simultáneos, tú eres una mujer que ha sabido llevar sabiamente su profesión y su vida personal. ¿Qué pasa con el ser mujer en el ámbito de la pintura?

Creo que eso es algo que se da naturalmente, no creo que haya separación entre arte y vida. Creo en el somos y también siento que todos los seres humanos estamos unidos, que todos somos parte de un total. Hoy incluso ha crecido este somos porque estamos percibiendo vida más allá de nuestro planeta; entonces, también estamos unidos con otras formas de vida que ni conocemos. Los hombres y las mujeres somos un total, estamos integrados los unos a los otros y al mismo tiempo somos complementarios, ambos necesarios, distintos en algunas cosas, pero en tanto seres humanos somos iguales.

Balmes agrega: Lo que ocurre es que realmente Gracia percibe al ser humano y lo expresa, ella lo siente completamente y esto se refleja en toda su pintura.

¿Crees que tu infancia ha marcado tu obra?

Balmes: Sí, por supuesto, soy hijo de una historia de traslados y exilios y mi interés por la pintura viene desde muy niño. Mi infancia está entrelazada con la Guerra Civil española. Yo llegué a Chile a los 11 años con mi padre y mi madre a bordo del "Winnipeg", bajo el Gobierno de don Pedro Aguirre Cerda. Ese Chile del Frente Popular fue el que nos recibió y nos acogió. Gracias a ese Chile estoy aquí ahora. Mi trabajo actual viene de muy lejos, parte con la serie "Santo Domingo Mayo 65", que realicé con tapas de diario hace 42 años. Ahí trabajé en una síntesis de imágenes. Es a partir de ese momento que hay una continuidad en mi obra, es como si yo fuera un cocinero que perfecciona cada vez más un plato que le gusta mucho agregando nuevos ingredientes. Mi historia es una historia de historias, de gentes, del ser humano que ha sido maltratado. Hay una de mis obras que se llama "Del andar", ahí están los zapatos, los pies, los pasos, las pisadas.

Y la conversación continúa...

La historia continúa, la obra queda como testimonio de un tiempo y de una vida personal. La mirada única e irrepetible del ser humano unida a su contexto histórico da lugar a la obra de arte. Como bien dice Gracia Barrios: "Somos y estamos". El arte es con la vida. LCD

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