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  A sangre fría: "Los años dorados"

  A sangre fría: "Los años dorados"

  Carlos Cardoen, Liliana Ross, José Sulantay y Mario Toral, entre otros, fueron parte del seminario El Poder de la Experiencia, que tuvo como público a gente que recién está comenzando su vida a los 50. La pretensión de esto es cambiar los términos tercera edad y adulto mayor por el de senior.

Domingo 28 de octubre de 2007

Desde hace un año me estoy sintiendo viejo. Achaques de diversa clase me obligaron a celebrar mi pasado cumpleaños en cama, con una bronquitis de regalo. Quizá por eso, cuando Álvaro Hoppe me telefoneó para decirme que esta semana lo disculpara nuevamente, porque iba a ir al Primer Encuentro Senior "La vida comienza a los 50", le dije que yo también quería ir.

Pero eso fue ayer, ya que hoy estoy en CasaPiedra, rodeado de puras viejas y viejos que escuchan a la actriz Liliana Ross, que habla desde un púlpito. Detrás de él hay una pantalla gigante, en donde se puede ver una gigantesca foto suya, además de un currículum.

No sé si vieron la última revista "Paula", en donde salía que hasta los matrimonios ahora estaban usando juguetes eróticos. Huy, no sé si a mi marido, que está sentado atrás, se le va a ocurrir comprar uno.

La concurrencia ríe, y yo pienso si comprar un aparatito de esos puede ser la solución para la vejez, término que este encuentro quiere derribar, al igual que tercera edad y adulto mayor, para reemplazarlo por senior. En lo personal prefiero que me digan viejo a senior. Y si me ponen de apellido una c mejor aún.

Chiquillas, les voy a contar algo que me pasó hace poco: tenía que ir a negociar un contrato con un productor. Al ver mi sueldo le dije que era un 30% menos de lo que ganaba en otro canal, pero el productor respondió: "Lo que pasa es que te estamos conociendo". No me hice mala sangre y pensé "pobre pendejo".

Inevitablemente me viene a la mente la novela "Pendejo", que por estos días presento, y concluyo que sólo un viejo pudo haber escrito algo con ese título.

"Cardún" & co.

Es el turno del siquiatra Sergio Canals, quien se ve igual que cuando aparecía en los programas de Eli de Caso, vale decir medio calvo, canoso y barbón. Pienso que él podría ser el emblema de lo que significa ser senior.

A esta edad uno va al cine a las siete; comienza a ir más a menudo al cementerio, porque se mueren los padres, y también empieza a asistir a más matrimonios, básicamente porque los hijos se casan.

Pero Canals también habla de sus padres como gente senior. De su madre, por ejemplo, cuenta que cuando va a las reuniones de los Legionarios de Cristo llega contando puros chistes cochinos.

En este punto aventuro que, a lo mejor, ser senior es sinónimo de aburrido, pero por lo que recuerdo mi abuelo materno era lo menos aburrido que podía haber. De hecho, a los 71 años le dio un preinfarto en una casa de putas. Él era don Pedro o papi, como le solía decir mi madre. Pero bueno, no hay tiempo para divagaciones, ya que ahora hay un break y frente a mí tengo al ex traficante de armas Carlos Cardoen.

¿Dispara usted o disparo yo? pregunto, recordando los 45 años de "Sábados gigantes".

¿Ah?

En vez de repetir la pregunta, consulto por su opinión sobre los llamados "bacheletistas-aliancistas". Serio, Cardoen contesta:

No me pagan por hablar huevadas.

Insisto y Cardoen, que luego Cote Evans pronunciará como "Cardún", agrega:

Ya no me sorprenden estos intentos de los políticos por cobrar notoriedad.

Esto es una maratón

En el break han confluido dos mesas de exposición, la que se va y la que viene. Así es que se puede ver a Liliana Ross confesarle a José Sulantay "qué bueno verte, sólo te había visto a través de la tele", y la respuesta del ex director técnico de la "rojita", en la misma línea. En otra parte, Coco Legrand enseña su abdomen a una mujer y grita que está pensando en pegarse un enchulamiento. Sulantay, más cerca de mí, le presenta a Cote Evans a su hijo, quien le dice que siempre lo escucha en la radio.

Esto es un maratón de seniors. Imagino a todos corriendo un maratón y a uno que otro falleciendo en medio de la carrera. Pero antes que esto suceda, abordo a José Sulantay y le consulto en qué está y si es verdad que pasa sus días en Coquimbo observando el mar y a las lolas de la Herradura.

Yo tenía proyectado trabajar hasta los 60, pero luego surgieron otros desafíos y no sé si sea el momento de jubilarme. Por lo pronto estoy dedicado a dar charlas. Sin ir más lejos, ahora parto a Italia y a Canadá, para contar mi experiencia al mando de la "rojita".

A propósito, ¿quién fue el mejor en las fechas de las eliminatorias que se jugaron recientemente?

Arturo Vidal sin dudas, y si [Gary] Medel hubiera estado contra Argentina, otro gallo hubiera cantado.

Sulantay se aleja y se acerca el padre publicista de Mauricio Israel, quien participa en la otra temporada de "Locos por el baile" en Canal 13 y que la semana pasada hizo que su bailarina casi cayera al suelo.

Yo lo alabo porque está haciendo un esfuerzo sobrehumano, ya que él no baila. Es como cuando era niño y esperaba en la banca que lo llamaran para jugar.

¿Entonces usted dice que él es tan malo para la pelota como para el baile?

No es que sea malo, sino que no tiene condiciones, pero se esfuerza y creo que eso la gente de Canal 13 lo valora.

Senase y Toral, el poeta

El break ha finalizado y ahora se encuentra hablando Paula Forttes, la directora del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), y me sorprendo porque no tenía idea de que existía este servicio. Por lo demás, si la intención de este encuentro es reemplazar el término adulto mayor, el servicio pasaría a llamarse Senase, lo que, como diría Simón Soto, sería perfecto o más que perfecto: estupendo.

La intervención de la directora del Senama o Senase fue breve, por lo que en estos momentos toma la palabra Cote Evans, moderador de la mesa en la que hablarán Carlos "Cardún" y Mario Toral. Adelante mío se ha sentado Liliana Ross, junto a su esposo jubilado, y unos metros más allá está el empresario Roberto Fantuzzi, por lo que me siento una vez más rodeado. Pienso en la posibilidad de que la vejez sea contagiosa y tengo miedo, torero. Porque ya no quiero envejecer más. Suficiente con lo de este último año.

Los poderes fácticos dice Evans a modo de aforismo no saben con la chichita que se están curando.

Cote Evans presenta al artista visual Mario Toral, ese que tiene un mural en la estación Universidad de Chile del Metro. Hoppe toma asiento cerca de mí.

Creo que es de optimistas descontrolados pensar que la vejez pueda ser materia de celebración dice Toral.

Por unos momentos no hay reacción entre el público, pero poco a poco comienzan a surgir unas tímidas risitas que luego se transforman en una carcajada. Con la atención ganada, Toral cuenta una historia sobre Zacarías, un jardinero que tuvo durante un tiempo y que aseguraba haber trabajado 25 años en ferrocarriles, 20 como bodeguero, 15 en una repartición pública, 24 como en fin, al final la edad de don Zacarías sumaba muchos años. Un día, Toral se atrevió a preguntarle su edad, y don Zacarías le contestó: "¡Pero cómo quiere que me acuerde! Yo era muy chico".

Mario Toral me parece todo un poeta, ya que su historia, verdad o mentira, habla de la posibilidad de comenzar de nuevo siempre. Pero mejor sigamos con su historia. Entonces don Zacarías entró en asuntos místicos y, en plena faena, se detenía para hablar con Dios. Toral cuenta que más de una vez le dijo que pidiera por él, pero un día don Zacarías le advirtió: "Dios se hartó de sus recados". Tiempo después don Zacarías habló con Toral para comunicarle su renuncia, ya que ahora quería ser empresario: traería papas a Santiago.

La felicidad

Tenemos la responsabilidad moral de ser felices asegura Carlos Cardoen . ¿Pero cómo ser felices en un modelo económico que no incluye este valor?

Tengo ganas de levantar la mano y advertirle a Cardoen que Sigmund Freud ya dijo que la felicidad no era un valor cultural en nuestra sociedad, pero me abstengo. Después de todo, contradecir a un ex traficante de armas puede resultar peligroso.

Para ser felices tenemos que limpiar los sensores que la naturaleza nos dio. Yo soy un hombre de campo y veo en la naturaleza un festín de felicidad. Entonces hay que detenerse a sentir. Estar al lado del hijo, o en mi caso, escuchar a mis ocho hijos. Una vez me preguntaron si estos ocho hijos los había tenido con la misma, y yo contesté que obvio que los había tenido con la misma, pero, eso sí, con distintas mujeres.

La concurrencia ríe como si estuviera en el Casino de Viña del Mar escuchando a Álvaro Salas. Observo a Hoppe y esboza una mueca que no alcanza a ser sonrisa. La imagen que le he tomado me remonta 10 años atrás, cuando el mismo "Cardún" hablaba en el lanzamiento del libro "¿De cómo llegué a trabajar para Carlos Cardoen?", de Tito Matamala. Aquella vez, la mueca de Matamala fue muy similar a la de Hoppe. Saco entonces el espejo imaginario que me regaló mi abuelo, veo que en estas horas he envejecido varios años y salgo corriendo de aquí. LND

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