
Domingo 28 de octubre de 2007
En medio de un escenario televisivo dominado por la pasión futbolística clasificatorias mundialistas y superclásico entre Colo Colo y la U. de Chile y la violencia criminal asesinato de un carabinero tras un asalto bancario, motín e incendio mortal en un centro del Sename en Puerto Montt, repetidos casos de femicidios pasó relativamente desapercibida una problemática de primera importancia en el mundo y que en Chile cada vez debiera adquirir mayor trascendencia: la inmigración. Este tópico fue abordado por los noticiarios de manera dispersa y fragmentaria, en diversas notas que informaron de hechos relacionados con este fenómeno social que, sin embargo, no logró constituirse en un ingrediente significativo del debate nacional.
La noticia que tuvo mayor cobertura fue el "perdonazo" del Gobierno a los inmigrantes ilegales. Si bien esta medida favorece a todos los extranjeros que habitan en Chile y no han regularizado su situación migratoria (alrededor de 20 mil), el relato informativo se centró en los peruanos, la colonia extranjera más numerosa y dentro de la cual hay más de 15 mil residentes sin sus papeles al día. El principal efecto de esta resolución del Ejecutivo explicaron los medios es terminar con las condiciones desmedradas en que viven muchos oriundos del país del Rímac, quienes deben soportar el incumplimiento de sus derechos laborales, sin contar con beneficios previsionales ni acceso a salud y educación.
Este anuncio apareció vinculado con la brutal agresión contra una muchacha ecuatoriana en el Metro de Barcelona, que alcanzó una destacada visibilidad mediática. El informativo de Chilevisión sostuvo que este ataque xenófobo protagonizado por un atlético joven español constituye un claro ejemplo de las cotidianas historias de discriminación y violencia que sufren los latinoamericanos en la Madre Patria, similares a los que enfrentan diariamente los peruanos en nuestro país. Luego del partido entre las selecciones de Chile y Perú, emergió un ejemplo palpable de esta intolerancia hacia nuestros hermanos del norte: un grupo de hinchas de la Roja, dominado por la euforia patriotera, se instaló en la Plaza de Armas a celebrar la victoria, entonando el poco original cántico "el que no salta es un peruano maricón" en la cara de los inmigrantes que han convertido a este rincón capitalino en una pequeña Lima.
Si no es por la intervención de Carabineros, la cosa pudo pasar a mayores. Este agresivo acto de provocación en el centro neurálgico de Santiago, y no a miles de kilómetros de distancia no mereció mayor atención de los noticiarios, y fue cubierto brevemente sólo por Chilevisión y Canal 13.
Las tres noticias anteriores tienen un denominador común: en todas ellas, los inmigrantes son retratados como víctimas, ya sea de una persona o conglomerado de personas un joven catalán racista o exaltados seguidores del fútbol o de un contexto legal y social desfavorable, como sucede en Chile con los peruanos. Esta visión no sólo es propia de nuestro país. En España, nación caracterizada por una creciente diversidad cultural y étnica, existe un modelo bastante asentado de representación mediática de las colectividades extranjeras, según un estudio de Picnic (Proyectos Interdisciplinarios en Comunicación). Los telediarios de las principales cadenas televisivas hispanas
sostiene el análisis han retratado a estos grupos poblacionales desde dos perspectivas estigmatizadoras: la victimización y la criminalización. Por un lado, los inmigrantes aparecen asociados a bandas delictivas y a organizaciones de trata de blancas y narcotráfico, y, por otro, son perfilados como seres afectados por estas mafias y por la discriminación y xenofobia social. Presentado el problema en esos términos, los sudacas o magrebíes se constituyen en sujetos peligrosos y amenazantes y, a la vez, en objetos doloridos que despiertan misericordia. Pero no son mostrados como iguales, como hombres y mujeres con derechos y deberes, que hacen un aporte valioso al país que los recibe.
"Y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero", reza una tonada que pretende graficar la hospitalidad que caracterizaría al pueblo chileno. Sin embargo, nuestra sociedad aún debe avanzar mucho en el reconocimiento y aceptación de los inmigrantes, sobre todo si provienen de países que ignorantemente juzgamos de inferiores como Perú o Bolivia . Éste es un camino sin retorno. Nos guste o no, Chile que se enorgullece de su integración al mundo globalizado es y será un país con cada vez mayores niveles de multiplicidad cultural y étnica. En este marco, los medios y, en particular la TV, juegan un rol central, al ser los grandes constructores de estereotipos que son asumidos como verdades colectivas. Es necesario, por lo tanto, diversificar y complejizar el discurso mediático sobre los extranjeros residentes. Los peruanos son víctimas de la intolerancia y los abusos, pero también son protagonistas activos de nuestro devenir social, contribuyendo a crear empleo y dinamizando la economía, enseñándonos a hablar como corresponde el español, mejorando cualitativamente la oferta gastronómica de Santiago y, en definitiva, contribuyendo a que superemos nuestro enraizado provincianismo. LND