
Jueves 1 de noviembre de 2007
Menos tiempo de recuperación y menos riesgos son dos de las principales características de una nueva técnica de cirugía sin cicatrices que ayer en la mañana realizaron cuatro especialistas digestivos de la Universidad Católica. El equipo médico de la Clínica UC San Carlos de Apoquindo, operó por primera vez a dos pacientes a quienes se les extrajo la vesícula pero a través de la vía vaginal.
Este procedimiento es nuevo, de hecho no hay más de 20 pacientes que hayan sido operados mediante esta técnica. En nuestro país y considerando que los cálculos y cáncer a la vesícula tiene una mayor frecuencia entre las mujeres, la posibilidad de contar con esta tecnología y la experiencia de profesionales supone un beneficio importante para pacientes con esta afección y también con otras.
Camilo Boza, uno de los cirujanos digestivos que participó de las dos operaciones explicó que "mientras menos trauma reciba el organismo es mejor la recuperación del paciente" y en este caso, sólo se realizó una pequeña incisión por el ombligo a través de la cual se introdujo cámara para observar el momento en que se rompía el saco vaginal y se llegaba a la vesícula mediante otros aparatos que estaban siendo manipulados desde la vagina de la paciente. "La mayoría de los receptores del dolor están ubicados en la parte externa organismo. En una operación de vesícula tradicional laparoscópica, no duele la extacción de la vesícula o los órganos a los que está sujeto sino la pared abdominal que es rota durante cirugía. Con esta técnica no es necesario hacer incisiones ni en la piel ni en los músculos", dijo Boza a La Nación.
Según se avance y se consiga la tecnología necesaria, Boza cree que en el futuro será posible operar mediante esta técnica otros casos del tipo digestivo, realizar ligaduras de trompas, sacar el apéndice o explorar a pacientes que están en cuidado intensivo y en los que hoy se utiliza cirugía abierta exploratoria.
Mientras se desarrollan las herramientas, este grupo seguirán realizando cirugías mixtas (vía vaginal y endoscópica), hasta obviar la incisión abdominal y trabajar todo a través de la vía vaginal.
El tiempo de hospitalización también se reduce. En una cirugía de vesícula tradicional, la paciente permanece entre 24 y 48 horas, mientras que con este método serán alrededor de 12 horas.