
Jueves 1 de noviembre de 2007
Conseguir un anticonceptivo eficaz, seguro y que no afecte al bebé que amamanta era una de las preocupaciones del doctor Horacio Croxatto desde hace 30 años. Después de varios estudios y de probar con distintos métodos, junto a su equipo del Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (Icmer) creó un anillo anticonceptivo vaginal especial para las mujeres que están dando de mamar a sus bebés.
"Lo primero que hicimos fue determinar hasta qué punto la lactancia exclusiva protegía a la mujer chilena del embarazo y nos dimos cuenta que la protección era insuficiente. Las chilenas no pueden confiar en que están lactando y que por eso no se embarazarán", dijo Croxatto. En todo caso, hay tres condiciones que juntas, sí protegen del embarazo: la lactancia exclusiva, amenorrea (ausencia de reglas), dentro de los primeros seis meses postparto. "Faltando una de ellas, la protección empieza a fallar", destacó el especialista. De hecho, hay muchas mujeres que quedan embarazadas confiadas en que el amamantamiento es protector.
Junto al grupo de investigadores del Icmer, también probaron con las píldoras anticonceptivas que contienen estrógeno pero al pasar éste desde el torrente sanguíneo de la madre a la leche que toma el bebé, éste se veía afectado con un crecimiento más lento.
Lo siguiente fue la utilización de pellets intradérmicos que se introducían en una de las nalgas de la mujer para que liberara progestina (progesterona sintetizada) de manera constante. "En términos generales, funcionó bien, pero algunas mujeres hacían reacción a cuerpo extraño y los expulsaban".
Fue así como llegaron a la vía vaginal. "Lo más cómodo fue un anillo, experimentamos para probar si la idea era viable y funcionó", explicó Croxatto a La Nación.
Anillo de silicona
La solución llegó de la mano de un anillo de silicona que libera progesteronas durante 90 días, inhibiendo la menstruación y evitando que la mujer pierda sangre por el riesgo de anemia y gaste menos tiempo en su higiene y también menos dinero.
Al poner el anillo en la vagina la progesterona se libera y se difunde hacia los líquidos vaginales, atravesando el epitelio de la vagina, pasando a los vasos sanguíneos y entrando a circulación.
"Como casi todos los anticonceptivos para mujeres que amamantan, es recomendable que el anillo se utilice a partir de los 60 días del posparto. Cada anillo dura 90 días y se puede extender este período mientras dure la lactancia. Hay mujeres que han usado hasta cuatro anillos, pero la mayoría, requiere de sólo dos anillos", señaló el especialista.
Una vez que tuvieron clara la idea, buscaron un laboratorio que contara con la infraestructura necesaria. Fue así como se contactaron con Silesia y lanzaron al mercado "Progering". El anillo ya está a la venta en farmacias y permite estar fuera del cuerpo hasta por dos horas. Luego basta un simple enjuague bajo el agua de la llave y se puede volver a insertar.
La utilización del anillo, no altera la calidad ni la cantidad de la leche materna, no representa riesgos para la madre ni para el hijo, tiene una excelente tolerancia sin efectos secundarios y no afecta la vida sexual femenina.