
Jueves 1 de noviembre de 2007
La madre de un quinceañero muere. El niño llora, desconsolado. Adelfa, la mejor amiga, lo trae consigo a su lado. Adoptándolo a sus setenta y tantos. El nombre del muchacho es Reinaldo y su apellido, Wavegche algo mapuzungún para un santafesino tereré demuestra que en ésta historia pocas piezas calzan. Pero quién dijo que el amor tuvo vez alguna algo de lógica.
"Reinaldo tiene dos hermanos mayores, pero en realidad yo soy lo único. Nos complementamos", confesaba Adelfa haciendo memoria cuando todavía era una abuela en vías de extinción. El, el macabro resultante de la mezcla entre Arturo Longton y Álvaro Ballero, reafirmaba: "Adelfa es lo único que tengo en mi vida y en mi mundo. Yo me dedico a cuidarla y lo que digan los demás no me interesa, siempre hablan de ella porque es una mujer muy grande, pero no lo parece".
Cuatro años después el niño, adolescente, dejaba de ser tal para convertirse en hombre.
Los golpes de la vida
"Comencé a darme cuenta de que la relación comenzaba a tomar otro color, un día me sinceré con él y le propuse que cambiáramos las cosas", declaraba a la prensa la viejilaise sacada de una ciudad como Macondo. Santa Fe, encallada en el interior de la Argentina profunda.
El anuncio de bodas estaba hecho y la prensa de obituarios más servicios de impuestos internos del país trasandino se alborotaron sobre manera. La primera, por razones lógicas, el segundo por todo lo contrario.
En muchas partes condenaron al joven Reinaldo por "aprovechador", decía, mientras lo calificaban de "caza testamentos". Las mal habladurías siempre hicieron mella en el frágil corazón de la ruiseñora picaflor, pero él espantaba los fantasmas aclarando: "si quisiera algo material de ella, ya lo tendría".
Se casaron un 28 de septiembre en presencia de sus seres queridos y de todo el mundo. La noticia ya era suceso internacional. Todos los programas de la TV querían tener a los insólitos enamorados en sus paneles, ya sea cocinando u opinando de fútbol. Tres sueños tenía Adolfa.
"Nos llamaron de Telefé pero les aclaramos que uno de sus sueños era casarse conmigo, otro el de conocer a Susana Jiménez. Por eso rechazamos la oferta y felizmente cumpliremos nuestra meta este viernes". La pareja viajó a Buenos Aires junto al peluquero personal de la ahora vetusta diva. Y es que tenían que peinarla antes de salir al aire. "Parece más una amistad que una historia de amor" declaraba como principio el veinticuatroañero, para terminar añadir "pero no es así porque siempre me gustaron las mujeres maduras".
Tres sueños tenía Adolfa, sólo restaba la luna de miel...
Se nos muere el amor
"La mujer murió luego de sufrir un derrame", afirmaba, conmocionando a medio mundo, un portavoz del Sanatorio San Jerónimo, en Santa Fe. "Adelfa Volpes murió cerca de la medianoche del domingo y su deceso pudo deberse a problemas respiratorios, además de la arritmia y dolores en el pecho que venía presentando". La abuela sufrió desde el meridiano de su vida de dolencias cardíaca y a menudo requirió hospitalizaciones para chequeos de turno.
Las versiones de prensa comenzaron a sucederse, mientras voces surgidas de la opinión pública ponían al imberbe Reinaldo en tela de juicio. Hasta que Marcelo Engler, uno de los cardiólogos que atendió a Adelfa, concluyó que su muerte se debió a los programas de televisión y a la gente que habló mal de su esposo y de la diferencia de 58 primaveras que los separaban. "Ella veía programas de TV que le hicieron mal. Estoy muy sentido, pues se estaba recuperando".
Pero el principal interpelado, ahora viudo, siempre tuvo una versión diferente de los hechos. Su amor se le había ido al cielo producto del tercer sueño... el idílico viaje de amor que tuvieron por las playas de Brasil. "Ella está donde está por la luna de miel de locos que tuvimos. Fue muy linda y ella la aprovechó mucho, eso es lo que finalmente importa".
El cuerpo Adelfa fue velado y cremado, como ella solicitó. ¿El testamento? "Eso es algo de lo que no voy a hablar, pues pertenece a nuestra intimidad. Pues todavía está conmigo, rezo por ella", concluyó otro herido de un amor imposible.