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Jueves 1 de noviembre de 2007
-Esta tarde lanzarás un libro con tus letras. ¿De qué se trata?
-Es una antología de canciones que he escrito durante 30 años de carrera. Cien temas de contenido crítico, amoroso, infantil y hasta en formato de décimas, que he cantado en diferentes escenarios. Es un libro que además incluye muchas fotos de los 70 y 80, algunas tomadas fuera de Chile, en los viajes que he realizado con diversos cómplices poéticos. En el fondo, es un momento de agradecimiento al publico y a la gente que me inspira a los versos, un reportaje a una larga carrera de trovador prologado por Fernando Ubiergo.
-Lo presentarás con un gran concierto nada menos que el Día de los Muertos. ¿A qué camaradas poéticos que están bajo tierra invocarás a esta fiesta?
-En el libro menciono a mucha gente que se ha ido, entre ellos a un hermano que murió trágicamente en un accidente cuando era muy niño (Carlos). Pero también hay letras dedicadas a pintores y a escritores como Rimbaud, Neruda, Huidobro, Gervasio o Teresa Wilms Montt Será una manera de hacer homenaje también.
-Cambiarás los discursos por el canto. Y nadie podrá decir que no se sabe la letra...
-Así es. Vamos a lanzar "100 canciones" cantando y en lugar de hablar, estaré con mi guitarra y junto a dos invitados de lujo: Felo y Carmen Prieto, ambos compañeros de ruta muy importantes. Los amigos son muy importantes en la carrera de un trovador. Eso de estar de a dos sobre el escenario es algo que me apasiona y que he podido concretar en los lunes brassensianos del Mesón Nerudiano.
-Llevas nueve años como cantor frecuente de ese lugar. Sólo te falta grabar un unplugged...
-Viene un DVD ahora, espero que para Navidad. Fue grabado por el sello Alerce y contiene canciones mías y traducciones de Brassens. He cantado con 170 artistas ahí, entre trovadores y poetas, tal vez porque antes de tomar la guitarra, cuando tenía 15 años, escribía sonetos e imitaba a los poetas del Siglo de Oro. En este libro las canciones son versos que además hablan de los momentos difíciles que vivió Chile en los 80 y de amores ambientados en los años 20 en Santiago. Será un momento juglar, de mucha poesía e ironía.