
Jueves 1 de noviembre de 2007
El presidente del Colegio Médico, Juan Luis Castro, dijo no entender el rechazo de la Iglesia Católica y sectores de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y la Democracia Cristiana (DC) a la venta de la llamada "píldora del día después" en farmacias, y atribuyó esta oposición a razones de carácter económico.
"Los problemas son, digámoslo claramente, económicos, porque no les renta demasiado", sentenció.
El profesional subrayó que la "píldora" contiene los mismos principios activos que tienen los anticonceptivos que se venden en Chile desde hace más de 40 años, "porque es la misma sustancia química a una dosis menor".
"Yo pregunto cuál es la objeción de conciencia que tienen aquellos por un problema de la suma de una dosis de un producto que ha estado siempre en todas las farmacias de este país, pero con éste se habla de problemas morales o de conciencia", dijo a Cooperativa.
Presiones de grupos ultraconservadores
El diagnóstico fue compartido por la presidenta del Colegio de Matronas, Ana Román, quien además denunció presiones de grupos "ultraconservadores" sobre las farmacias.
Román destacó que "cuando nace la planificación familiar en el mundo, no sólo nace como derecho a la mujer a decidir cuántos hijos quiere tener, sino que también una necesidad de quebrar el círculo de la pobreza".
Los expertos recordaron que para igualar el efecto de la anticoncepción de emergencia se usan cantidades mayores de píldoras anticonceptivas regulares, pues la diferencia está en la cantidad de miligramos del químico levonorgestrel que se ingiere.