
Jueves 1 de noviembre de 2007
Una de las pocas integrantes del círculo de hierro del Presidente George W. Bush que se mantenían en su puesto finalmente "tiró la toalla". Y no se trata de cualquier asesora, sino de Karen Hughes, la mujer elegida por el Mandatario para mejorar la imagen de Estados Unidos en el exterior.
Había asumido su cargo de subsecretaria de Estado para la Diplomacia Pública en 2005 y desde entonces lidiaba con la mala imagen que le daban al país la guerra en Irak, los vuelos secretos de la CIA y el escándalo de la cárcel de Guantánamo, entre otros casos.
Entre los últimos eventos que dificultaron su trabajo estuvo la matanza de civiles iraquíes por parte de agentes de la empresa de seguridad privada Blackwater y la decisión de la Casa Blanca de ofrecerle inmunidad a la firma que custodia la embajada de Estados Unidos en Bagdad.
"Los eventos negativos nunca ayudan", reconoció recientemente Hughes, una antigua reportera de televisión y asesora de comunicación que dejó el periodismo por la política para acompañar a Bush hasta la Casa Blanca desde su Texas natal.
En el anuncio de su despedida ante la prensa, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, afirmó que la salida de Hughes deja "un agujero muy grande" en el departamento, si bien matizó que seguirá colaborando y asesorando en algunos proyectos.
En tanto, Hughes agradeció a Bush y Rice por haberle dado "el gran privilegio de representar al país en el extranjero y llegar a la gente del mundo", al tiempo que adujo que se retiraba porque quería volver a la vida privada y vivir en la misma ciudad que su familia.