Inicio » Vida y Estilo

  La huida: matadero de neón

  La huida: matadero de neón

  Al director no le interesa escarbar en la construcción de personajes, ahorrar en balaceras y trata el guión como si fuera un cacho del que hay que desprenderse pronto para poner más balaceras aún. Un acto de honestidad que hay que concederle, pues no se veía algo igual desde las escenas pirotécnicas de la época asiática de John Woo.

Jueves 8 de noviembre de 2007

El nuevo héroe de acción no tiene que ser musculoso, justificar balaceras, ni decir frases que en la vida real dan vergüenza ajena. Ahora el héroe de acción es el ciudadano de a pie, con pinta de funcionario público y -como el protagonista de "La huida"- compra armamento con cupones de supermercado. Clive Owen es el jovencito de la esquizofrénica cinta de Michael Davis, que ya había coqueteado con las balas rasantes en "Sin City" e "Hijos del hombre".

Lo que sucede con "La huida" es que no pide disculpas, ni da explicaciones sobre nada. Sólo pone las piezas sobre el tablero y comienza la balacera que protagonizan un héroe malas pulgas, un villano malas pulgas, una exuberante nodriza y un recién nacido con pésimo carácter.

Sin tener otras referencias del señor Smith (Clive Owen, el oscarizable gorreado british de "Closer"), sólo sabemos de él que le gusta masticar zanahorias y que en una de esas situaciones formales en el cine, le toca hacerse cargo de DQ (Mónica Bellucci, diosa pagana), una prostituta turgente que justifica su portentosa delantera llevando en brazos un crío al que le gusta el rock. Aparentemente, todo mundo desea ver muerta a la guagua y el improvisado padre deberá vérselas con las responsabilidades de mantener lleno el cargador y la dotación de pañales. Hertz, el villano de turno es el incombustible Paul Giamatti, que prueba su histrionismo del otro lado de la cuerda como un sicario de caricatura que lidera una caravana de la muerte. Un divertido guiño para quienes aún se enternecen con los perdedores del gordito con pinta de cesante fracasado que vimos en "American Splendor" y "Entre copas".

Al director no le interesa escarbar en la construcción de personajes, ahorrar en balaceras y trata el guión como si fuera un cacho del que hay que desprenderse pronto para poner más balaceras aún. Un acto de honestidad que hay que concederle, pues no se veía algo igual desde las escenas pirotécnicas de la época asiática de John Woo. No por nada, el matón sosteniendo una guagua en brazos mientras siembra la calle de cadáveres metralleta en mano es un despiadado homenaje a "Hardboiled", la pieza capital del cine de acción.

Ideal para quienes tienen esa moral livianita y les gustan las películas de acción, lo mejor que se puede hacer con "La huida" es tomársela como una aventura de verano. Programar el switch adecuado antes de entrar al cine y divertirse con ella porque tomársela en serio sería ir en contra de la convención del director y de quienes firmaron para protagonizarla. Sería echarse encima décadas de caricaturas, ruido y sensaciones de videojuegos. Así que a no cuestionar la mala puntería de los malos, el humor británico permeando la violencia más gringa ni un tiroteo en medio de la cópula, inclusive. El apellido del absurdo es ingenio.

"Shoot em up". EE.UU. 2007. 86 minutos. Con: Clive Owen, Paul Giamatti, Monica Bellucci, Greg Bryk, Stephen McHattie, Ramona Pringle. Música: Paul Haslinger. Fotografía: Peter Pau. Guión y dirección: Michael Davis. 18 años.

 

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.