
Viernes 9 de noviembre de 2007
Recibo esta historia desde Israel. Me la envía un amigo con sentido del humor. Don Jacobo Samuelson, corredor de bolsa, cita a su hijo economista a su oficina, en Tel Aviv, y le dice sin preámbulo: -Quiero que te cases con una muchacha que ya te escogí.
El hijo se muestra shockeado: -Pero, padre, yo quiero elegir a mi propia esposa. Es un derecho mínimo. Don Jacobo le responde: -Mi querido hijo, ella es la hija de Bill Gates. El mozo lo medita y dice: -Bueno, en ese caso acepto. Dos horas después, el padre vuela a California, donde no más llegar se reúne con Bill Gates, y le dice: -Bill, ya tengo al marido ideal para su hija.
Pero éste se excusa: -Usted sabe que mi hija es muy joven todavía para casarse ahora. Don Jacobo: -Tal vez, pero este joven es el vicepresidente del Banco Mundial. Bill Gates responde: -En ese caso, creo que lo podemos arreglar... Convenceré a mi hija para que acepte al muchacho.
Dos horas después, Jacobo Samuelson está volando a Washington, donde esa misma tarde se reúne con el presidente del BM.
-Señor presidente, tengo a un joven recomendado para ocupar el cargo de vicepresidente de este banco- le dice, en cuanto el otro le ofrece asiento.
-Pero es que ya tengo muchos, más de los necesarios...
-Lo que pasa -dice don Jacobo- es que este joven es el yerno de Bill Gates...
-En ese caso, considérelo contratado. Empieza el lunes.