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Viernes 9 de noviembre de 2007
Pese a los constantes cambios de piel que exhibe en los más de veinte años de carrera musical, la cantante islandesa Bjork exhibe una constante: su carácter explosivo. Como en 1996, cuando golpeó a una periodista en el aeropuerto de Bangkok, o cuando se atravesó con el director de cine Lars von Trier en la filmación de "Bailarina en la oscuridad". Mañana, la islandesa se presenta por segunda vez en Chile, esta vez en el Estadio San Carlos de Apoquindo a las 21 horas. Y como primer consejo, cuidado con las cámaras.
Según los fanáticos trasandinos que asistieron a sus conciertos el 4 y 7 de noviembre en el Teatro Gran R
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| Acá el pato que usó para la ceremonia de los Oscar de 2001. |
En la oscuridad
Claro que un asesinato frustrado justifica lo saltona. En 1996, el uruguayo Ricardo López residía en Miami y desde ahí acumulaba frustración contra la islandesa. Embrutecido porque no recibía respuesta a las cartas que le enviaba y ofuscado porque Bjork estaba emparejada "con un negro", comenzó a construir una carta-bomba de ácido sulfúrico, y según su plan, una vez perpetrado el crimen, se quitaría la vida con un revólver.
López, de 21 años, registró el proceso en 18 horas de grabación, con pasajes espeluznante como cuando un día antes de su cumpleaños, afeita su cabeza y pestañas y pinta su piel. La bomba iba camuflada en un libro, pero las autoridades de Scotland Yard interceptaron el envío. López, al otro lado el océano, igual disparó su revólver. Con las casi veinte horas de registro, el director Sami Saif realizó un documental: "The video diary of Ricardo López" (1999).