
Domingo 11 de noviembre de 2007
La media de Santa Ema
Ocurre que muchas veces la circunstancia nos obliga a almorzar solos o con una persona que no bebe. Incluso, para quien está habituado a beber con las comidas, la necesidad muy a menudo no pasa más allá de la copita.
Pero hasta hace pocos años la copa de vino de la casa era vertida de una garrafa anónima y servida en la trastienda, por lo que el vino tenía, a menudo, un gusto a uva de parronal que no podía con ella.
Llegó luego el wine dispenser, un significativo aporte al servicio del vino de calidad por copas y a la temperatura adecuada en muchos restaurantes de la capital.
El más reciente de todos es de Viña Santa Ema, que sigue abriendo la paleta de vinos de calidad que se pueden adquirir por media botella, la que, de verdad, da para dos buenas copas, o para dos copas normales y algo más
El Cabernet Sauvignon cosecha 2006 de Santa Ema está a 1.950 pesos en tiendas, y también es una alternativa muy útil para llevarlo a casa. A nadie le gusta tomarse media botella y tener que ponerle corcho a lo que queda.
Buen punto en Starbucks
El café Starbucks de Agustinas, entre Morandé y Bandera, comienza a perder el aire torpe y robotizado de cierta gente de América del Norte que, además, tiene la mala costumbre de beber café aguado y en vaso de papel parafinado.Luego de recibir, hace un par de días, la impertinente pregunta de un mozalbete que nos dijo: "Hola, ¿qué vas a servirte?", optamos por buscar una mirada más inteligente. La encontramos en un muchacho sonriente y despierto, que no parecía tener una grabadora o un chip en el cerebro.
Él nos procuró un verdadero expreso pequeño, concentrado, en tacita, bien caliente y con la cantidad de leche justa que le pedimos. Además se volvió a acercar a nuestra mesa, preguntó si necesitábamos algo más y hasta ofreció una cata de cafés, por la que volveremos cuanto antes.
Lo cortés no quita lo valiente. Una clara mejoría que sería bueno replicar: pensar.