
Lunes 12 de noviembre de 2007
La suspendida subteniente de ejército Marisol Vargas se declaró "desilusionada" tras reunirse con el comandante en jefe del Ejército, general Óscar Izurieta Ferrer, para discutir su situación.
Vargas, quien fue suspendida de funciones por padecer bulimia y anorexia, condición incompatible con la vida militar declaró que "no saqué mucho provecho de esta reunión", en la que el general la acusó de "poco criteriosa" por mantener esas fotografías en el computador.
La oficial asegura en su defensa que las imágenes estaban en su computador personal, aunque dentro de un recinto del ejército, por lo que sus superiores sólo podían revisar el material que contenía el equipo, pero no sustraer el contenido.
De acuerdo a Vargas, un capitán del regimiento Limache "se metió a mi computador sin mi consentimiento. Mi computador estaba en mi oficina, yo no me encontraba en ella... empezó a revisar mis carpetas, se encontró con esas fotos, las grabó y las sacó", e incluso cree que el militar está obsesionado con ella o con su novio, también oficial del ejército.
Izurieta "está bastante molesto porque yo hice esto público, por el nombre de la institución", aseguró este mediodía la subteniente. Además, explicó que le solicitó en tres ocasiones al comandante en jefe que abriera una investigación sumaria para esclarecer los hechos, y poder entregar los antecedentes que ella posee a la fiscalía militar, y en las dos primeras él se negó, y "en la tercera vez, cuando iba saliendo de la oficina, ahí me dijo que sí. Lo encuentro insólito".
Vargas llegó hasta el edificio de las Fuerzas Armadas vestida con uniforme militar y en compañía de su representante legal, el jurista Alfredo Morgado, quien presentó el miércoles una denuncia contra el capitán que sustrajo las fotografías.