
Miércoles 14 de noviembre de 2007
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, incluyó en un plan de concesiones a privados el proyecto para la construcción del tren bala entre San Pablo y Rio de Janeiro, que demandará una inversión de 9.000 millones de dólares, según un decreto publicado hoy en el Diario Oficial de la Unión.
El plan para la construcción del tren de alta velocidad entre San Pablo y Rio de Janeiro fue incluido por Lula en el Programa Nacional de Desestatización (PND), que incluye la concesión de trechos de carreteras federales en Minas Gerais y Brasilia y líneas de transmisión de energía eléctrica en el estado de Mato Grosso.
La construcción del tren bala brasileño, en el que ya se mostraron interesados consorcios de Japón y de la Unión Europea, se encuentra entre los planes del gobierno para reforzar la infraestructura de cara a la organización del Mundial 2014. Los proyectos de viabilidad económica previo a la concesión a privados, según el decreto, podrán ser costeados por el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
Los gobernadores de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, y de San Pablo, José Serra, se manifestaron a favor de la construcción del tren bala que, en una hora y media, debe cubrir los 412 kilómetros que separan a ambas ciudades, las más importantes de Brasil.
También para las empresas sería un gran negocio, ya que la concesión sería de 35 años y en apenas nueve recuperarían la inversión, a un costo de pasaje cercano a los 70 dólares. Actualmente el puente aéreo Rio-San Pablo es cubierto en 40 minutos y por vía terrestre son necesarias unas seis horas.
El tren bala brasileño estará a cargo de la Agencia Nacional de Transporte Terrestre (ANTT). Esta nueva convocatoria a los privados se realiza luego de que el gobierno otorgara siete concesiones de trechos de las principales carreteras del Mercosur a grupos como los españoles OHL y Acciona, en octubre pasado.
La aparición del decreto coincide con la suspensión del noveno pliego de licitaciones de exploración petrolera en la cuenca de la ciudad de Santos, adonde Petrobras encontró reservas equivalentes a entre 5.000 y 8.000 millones de barriles de crudo, una medida criticada por los representantes de las empresas privadas brasileñas y extranjeras del sector gasífero y petrolero. Estas reservas colocarían en la próxima década a Brasil como país exportador de petróleo.