Sus ojos se encontraron a través de una concurrida sala. La conversación de la fiesta se fue acabando, y la música se hizo más lenta. Esa primera mirada de los amantes es el ingrediente esencial que utiliza el novelista romántico, y los científicos creen que ahora han revelado la verdadera naturaleza de su poder de atracción real.
Según una nueva investigación, cuyos resultados están publicados en la revista Proceedings of the Royal Society, el romanticismo tiene muy poco que ver con esto. Esa "mirada" simplemente tiene que ver con el sexo y con el ego.
"Parece ser una especie de narcisismo. Las personas se sienten atraídas por las personas para las que ellos son atractivas", dice el doctor Ben Jones del Face Research Laboratory de la Universidad de Aberdeen, en Escocia.
"Es en realidad un efecto muy básico del cual todo estamos conscientes, al menos en alguna medida, que es que si uno le sonríe a las personas y mantiene el contacto visual, eso lo hace más atractivo".
Dice que el estudio desafía a la mayor parte de las investigaciones realizadas anteriormente sobre el poder de atracción del rostro que se han centrado en las características físicas, como la preferencia por los rostros simétricos o por los rasgos masculinos más que por los femeninos.
"Las señales sociales acerca de cuán atractivo uno resulta para otra persona, parece ser en realidad muy importante. Uno se siente traída por las personas para las que uno resulta atractivo, y eso demuestra que el poder de atracción no solamente está relacionado con la belleza física".
Relaciones sociales
Jones y sus colegas dicen haber demostrado que la atracción se basa en relaciones sociales que dicen, "Estoy interesado en ti". La forma de relación más importante parece ser si alguien lo mira a uno directamente o no.
El equipo puso juntos cuatro conjuntos distintos de imágenes digitales: mujeres que lucen felices, mujeres que lucen indignadas, hombres que lucen felices y hombres que lucen indignados. En cada caso, los científicos formaron parejas de imágenes que eran idénticas entre ellas, excepto porque en una la persona miraba directamente a la cámara y en la otra su mirada estaba desviada. Luego, voluntarios evaluaron el poder de atracción relativo de las imágenes en cada pareja.
El equipo encontró que una mirada directa resulta atractiva sólo si la persona que está mirando parece sentirse atraída por uno. Esta preferencia resultó aún mayor si el rostro que aparecía en la imagen era del sexo opuesto.
"Lo que encontramos en el nivel más básico es que a las personas les gustan los rostros que miran directamente más de lo que les gustan los mismos rostros con la mirada desviada", dice Jones. "En otras palabras los encuentran más atractivos cuando les están mirando".
Jones dice que los resultados tienen sentido desde una perspectiva evolutiva. "Requiere de un gran esfuerzo resultar atractivo para una pareja y lo que uno quiere hacer es asignar ese esfuerzo de una manera más eficiente, en otras palabras de una manera en que uno tenga mayores probabilidades de conseguir una pareja".
Por lo tanto, parece que no tiene sentido perder el tiempo en alguien que sencillamente no está interesado.
The Guardian