
Jueves 22 de noviembre de 2007
"Con dinero o sin dinero yo hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley", pareció resonar de fondo en la Cumbre Iberoamericana un poco antes de que se escuchara muy sonora y fuertemente ¿Por qué no te callas? No cabe duda que el único Presidente que no tuvo susto fue el de Venezuela, Hugo Chávez. Tampoco, que el Rey nunca había sido "tocado" por alguna figura que represente a una nación. E ahí su "pataleta".
La "pataleta" de Chávez no fue menor. Parecían dos reyes disputándose un solo "reino": el poder absoluto. La gran diferencia es que el discurso del Mandatario venezolano, en tono agresivo, airado y sin respeto al protocolo, se fundamentó en verdades. En cambio el enojo de Juan Carlos se basó en la pasión por el patriotismo. Aunque fuera de contexto, ¿quién podría refutar los argumentos sobre el ex presidente español José María Aznar? ¿Acaso no apoyó abiertamente la invasión norteamericana a Irak? ¿Nadie recuerda los más de cinco millones de españoles que salieron a la calle a protestar? Ochenta por ciento de los españoles lo estaba en la práctica derrocando.¿Y qué actitud tuvo Aznar ante la demanda de la gente que lo eligió? No se le movió un músculo. Continuó exponiendo a todo su pueblo con la alianza en pro de la guerra. Le convenía ser un estrecho aliado de la primera potencia militar y económica del mundo. ¿Eso no lo sabía el Rey Juan Carlos?
Las cosas hay que ponerlas en su lugar. Basta de eufemismos. ¿Cómo se defiende a un Presidente por el solo hecho de haber sido elegido si sus conductas posteriores son abiertamente inmorales? Su conducta fue catalogada por los mismos españoles de "inmoral" ¿Acaso alguien olvidó el atentado de Atocha? Fueron 200 seres humanos, de los ciudadanos que habían elegido a Aznar, los asesinados. Esto no es una reflexión dicotómica. No es a favor o en contra de una ideología ni un partido. Esto tiene que ver única y exclusivamente con valores.
Entonces entra la duda. El Presidente Rodríguez Zapatero ha denotado un alto sentimiento humanitario. Al llegar al poder ordenó de inmediato el retiro de las tropas de Irak. Sabiendo que el mandato de Aznar no fue un ejemplo de "democracia" ni de humanidad, exigió "respeto" por él. Dio la cara por alguien al que la mayoría de los españoles demandan: "Aznar, al Penal Internacional". O sea, cualquier Jefe de Estado, independientemente de sus actos, por ser chileno, ruso, alemán, debieran ser defendido por "patriotismo"? ¿Dónde están los valores si relativizamos las conductas perversas y en el caso de Aznar, incluso "antipatrióticas"? Zapatero, líder respetable y auténtico defensor de los latinoamericanos, podría haber puesto límites de una muy buena manera a su par venezolano. ¿Cómo queda él con esa "solidaridad automática" a un ex líder involucrado en un genocidio?
No resiste análisis. Salvo para aquellas personas que por defender un partido o una postura ideológica no quieran ver cómo Aznar abusó de su poder como presidente, no hizo caso de las protestas de los españoles en contra de la guerra y se coludió con Bush en uno de los horrores más grandes de la historia a cualquier costo humano. ¿Por qué Chile votó en el Consejo de Seguridad en contra de este "ataque preventivo" al pueblo iraquí? Porque en Chile predominó el sentimiento humanitario. Si somos "humanos" no apoyaremos la muerte. Nunca. Y menos por intereses ideológicos, políticos y/o económicos.
¿Por qué ese afán de negar realidades tan evidentes como las que describió Chávez por el solo hecho de que las dijo Chávez, atentando en contra de los propios intereses de los pueblos? ¿Por qué seguir con los discursos eufemistas que confunden a los latinoamericanos en nombre de los cuales se efectuó esta cumbre? ¿Alguien puede negar que Aznar estuvo implicado en el intento golpista contra Chávez en abril de 2002? ¿Esto tampoco lo sabía el Rey? Pero la inmunidad total de la cual goza el monarca ante cualquier delito que pudiese cometer y su privilegio de que cualquiera que lo critique puede ser perseguido legalmente -por injuria al Rey- lo hace temible y por lo tanto "intocable".
Entonces, cobra sentido la "solidaridad automática" con grandes aplausos hacia el Monarca de la mayoría de los presentes en la cumbre y la ranchera de fondo que no se escuchaba, pero que se imponía en ese ambiente "enrarecido" por la furia del poder: " mi palabra es la ley. Tengo trono y reina y seguiré siendo siempre el rey".