
Jueves 22 de noviembre de 2007
Empecemos por Argentina. Nuevo gabinete, ¿nueva política? Por lo menos una nueva expectativa con la creación de un ministerio para la ciencia y la tecnología. El desarrollo tecnológico no es una opción, sino una necesidad hasta ahora poco o nada atendida.
Pero volvamos a Brasil y su geopolítica atómica. El Gobierno brasileño confirmó su decisión de construir un submarino atómico para resguardar sus aguas territoriales, donde tiene sus reservas de hidrocarburos. Y, en días pasados, el general Barros Moreira, secretario de Estrategia y Relaciones Internacionales del Ministerio de Defensa, sostuvo que su país necesita tener una bomba atómica para protegerse de la codicia de las potencias sobre sus aguas, alimentos y energía (Clarín, 17/11/2007).
La orientación del Gobierno brasileño muestra una visión geopolítica de largo plazo y concepción limitada de la seguridad: el principal problema de seguridad nacional está en sus fracturas sociales y territoriales internas. Mientras se hacen planes para defenderse de la voracidad externa, se permite que los voraces capitales locales y extranjeros destruyan los recursos humanos y naturales con sus formas de explotación indiscriminada del medio ambiente. Lo mismo puede decirse del déficit educativo que señalan algunos. La bomba y el submarino servirán para que el poder de turno negocie con mayor fuerza esa explotación con los capitales externos. Es una estrategia de crecimiento del poder económico y militar, sin desarrollo económico, social y políticos sustentables.