
Sábado 24 de noviembre de 2007
Para ser sexy no se necesitan senos protuberantes, minifaldas ni pelo rubio. Un botón abierto que insinúa lo prohibido o una transparencia sutil, que hace soñar con lo que hay más arriba, pueden ser mucho más efectivos.
Lo mismo ocurre a la hora de hacer el amor: la pareja puede cultivar fantasías eróticas, caricias, besos profundos y tener un encuentro íntimo y sutil que lo saque de la rutina.
La clave está siempre en despertar la imaginación del otro, y en transmitir esa seguridad, que algunos llaman magnetismo.
¿Cómo conquistar?
Una mujer morena, sin maquillaje, y pelo suelto puede ser más atractiva que la mismísima Marilyn Monroe, pues la sensualidad no es sólo física. La forma de mirar, hablar, sentarse, moverse y caminar es aún más importante.
Ellos prefieren las voces suaves y dulces, el silencio y la informal. Los jeans ajustados y una camiseta de algodón blanca siguen siendo los reyes, junto a unos seductores tacones, y un cuerpo voluptuoso.
Una persona sensual es aquella que no busca aparentar lo que no es, se conoce muy bien, y se saca partido.
En la cama
Como paso previo al amor sensual, se recomienda siempre alargar las fases previas de intimidad. Por ejemplo, bañarse o ducharse juntos es un excelente ejercicio de relajación y de excitación. Los sexos, tus pechos, su tórax, su trasero, el tuyo, tu cabello, el suyo, su espalda, la tuya latirán al mismo compás y se sentirán más próximas.
La relajación trae consigo una respiración serena, y ésta aporta excitación mutua.
Las caricias inundan entonces el ambiente, y el decirle al otro lo que quiere hacer y sentir eleva la temperatura, sobre todo si ambos son capaces de indicarle a su pareja cuáles son sus puntos más sensibles, y cómo tocar el clítoris y el glande.
La sensualidad en el amor llega, finalmente, cuando él logra estar quieto una vez que su pene está dentro de ella. Será en ese momento cuando la mujer se moverá a su antojo y elija qué hacer.
La mejor postura sexual en este caso, es la mujer sentada arriba y en el interior del pene del hombre. Desde esa posición ella podrá controlar la eyaculación de él, y podrá tocarse ante su mirada con tus dedos.