
Domingo 25 de noviembre de 2007
Siempre quiso ser una mujer fatal. Desde que era "una rubia corriente de Michigan", según sus palabras, y no la rutilante "reina del burlesque", de cabellos negros y piel de porcelana, que ha resucitado la clase y el glamour del strip tease de los años cincuenta.
Ahora, el nuevo ícono erótico americano cumplirá su sueño. Será Mata Hari, la famosa bailarina exótica y doble agente de la Primera Guerra Mundial, en una película de Martha Fiennes. "Ella es perfecta para el papel. De hecho, yo le pedí que participara en el filme", dijo al respecto la hermana de Ralph y Joseph Fiennes. El rodaje comenzará recién a fines de 2008, pero no es la primera incursión de Dita en el cine. En 2005 encarnó a Gala en el elogiado cortometraje "The death of Salvador Dalí" (2005). Y ahora dará vida a una joven stripper en "The Boom Boom Boom" (2007).
Según la revista "Esquire", "Von Teese no sólo perfeccionó el arte de sacarse la ropa, sino que además es la mejor en la industria". Provista de tacones de aguja, atuendos de cuero, medias de seda con costura, abanicos de plumas y lencería chic, se ha convertido en heredera de la legendaria Bettie Page. A diferencia de esta última, que murió pobre y ninguneada mientras otros explotaban su imagen, Dita controla cada una de sus apariciones, y hasta patentó su performance más aplaudida: la del vaso de cóctel, en que se desviste hasta terminar sumergida en una copa gigante de Martini.
Elton John y los diseñadores Marc Jacobs y Christian Loubotin son parte del fan club de esta chica curvilínea nacida en 1972, con el nombre de Heather Sweet, y que se rebautizó "Dita" en honor a la estrella de cine mudo Dita Parlo. La elección de "Von Teese" fue a dedo, sobre los nombres de la guía de teléfonos..
Su madre, una manicurista, le traspasó a Dita su afición por lo retro, ya que se crió con el cine clásico de los cuarenta y las películas technicolor. Rita Hayworth y Greta Garbo eran sus referentes de belleza. También le fascinaba la figura de una tía con cabellos rojos que usaba sombra celeste, labios escarlatas y pestañas postizas, y fumaba con boquilla. "Era tan colorida e increíble".
Cuando tenía 12 años, Dita y su familia se mudaron a Orange County, California. Allí soñaba con ser bailarina. Pero a los 15 supo que "nunca sería suficientemente buena" en ballet. Entonces, consiguió un trabajo en un local de lencería, donde se gastaba todo el sueldo en prendas finas.
En una tienda fetichista repleta de revistas "toscas y sin estilo", donde compró su primer corsé, se le ocurrió la idea de traer de vuelta el estilo pin-up de mediados del siglo XX, y comenzó a hacer tributos a modelos de los treinta y cuarenta.
A los 17 años la contrataron en un club nocturno donde todas las chicas eran rubias y bronceadas y usaban bikinis de neón, mientras se meneaban en la pista "sin una pizca de creatividad". Dita, en cambio, se había teñido el cabello de color oscuro y usaba corsés, guantes de ópera y portaligas.
Con el tiempo, tras incursionar en un par de películas porno, cambió las barras por escenarios más refinados. Animó fiestas privadas de diseñadores famosos, y gracias a sus shows con sets extravagantes, música sexy y atuendos llamativos, se presentó junto con Charlize Theron, Christina Aguilera y Christina Applegate en el show "Pussycats Doll Live".
Ya había posado para las páginas de "Playboy", pero en 2002, Hugh Hefner la llamó para la portada. De playmate se convirtió en la novia del excéntrico cantante Marilyn Manson, y juntos fueron el centro de las fiestas. De paso, las entradas a los shows de la stripper se agotaban.
Actualmente, la ex de Manson se ha transformado en la gurú de las dueñas de casa, gracias a su libro "Burlesque and the Art of Teese", donde aconseja cómo seducir a los hombres.
PAREJA "SINIESTRA"
Manson era fan y miembro registrado de su website (www.dita.net) cuando Dita y él se conocieron. El artista de look andrógino la invitó a su fiesta de cumpleaños, en 2001. Von Teese llegó con una botella de ajenjo, licor que artistas como Van Gogh consumían para inspirarse. Manson enloqueció de amor. Y la pareja se casó, cuatro años después, en un castillo de Irlanda, con la bendición del sicomago chileno Alejandro Jodorowsky.
Entonces, todo el mundo esperaba una boda vampiresca, con intercambio de muestras de sangre en vez de anillos, pero Manson y Von Teese optaron por algo más tradicional. Ella se enfundó en un vestido de terciopelo púrpura, de Vivienne Westwood. Él, en un elgante esmoquin negro de John Galliano.
La pareja se mudó a la mansión (¿siniestra?) que el artista posee en San Fernando Valley, donde vivían rodeados de una colección de uniformes nazis, un feto llamado Ludwig en un frasco y un (mono) babuino en erección.
"Tuve muchos amantes que jamás entendieron mi fascinación por las ligas, los corsés y las medias, así que me considero muy afortunada por tener a alguien que sabe apreciar estas cosas", dijo la señora Manson en plena efervescencia conyugal.
Si bien marido y mujer no se peleaban por usar el baño (ambos son aficionados al maquillaje), las disputas llegaron por otros motivos. Entre ellos, el alma "fiestera" del artista gótico. A fines de 2006, después de un año de casados, Dita le pidió el divorcio. Al parecer, Manson tuvo una relación extramarital con la actriz adolescente Evan Rachel Wood, que ahora es su novia oficial.
Tras la ruptura, Manson lanzó el disco "Eat me, drink me", producto, según vociferó, del "insoportable dolor" que le causó el quiebre con su ex. Dita, en tanto, optó por la reflexión. "No dejaré que una mala experiencia arruine la idea del matrimonio para siempre. Espero que mi próximo novio sea educado, alguien que diga por favor y gracias , y que no quiebre todas las ventanas de la casa", detalló.
Ahora, el siniestro cantante y su ex mujer se pelean por la custodia de sus mascotas disecadas. (además del babuino, otros dos monos, un pavo real y un jabalí).
Fetichista asumida, la explosiva Dita dice que le encantaría salir con un hombre que tuviera un fetiche. "Es muy divertido cumplir las fantasías de otros". A Manson solía hornearle pasteles de chocolate vestida apenas con un corsé y tacos de aguja. Pero, ojo, no dice que sí a todo. "Tengo un montón de fans y muchos fantasean con que sea su amante y los domine, pero no puedo. No me parece para nada natural ser mala con la gente". Por lo visto, un corazoncito late debajo de tanta corsetería y lápiz labial.