
Domingo 25 de noviembre de 2007
Mi celular falló y la compañía telefónica me pasó un móvil mientras lo reparaba, pero alguien se equivocó y el aparato suplente venía con la agenda, videos y fotografías de un desconocido. Hay gente que por estos asuntos reclama y deja la casa de putas, pero a mí me pareció fascinante encontrarme de súbito con la vida de un otro.
Siempre me ha gustado mirar álbumes ajenos, videos de cumpleaños, leer cartas y cuanto material mantienen las personas para retener los recuerdos, así que, ilusionado, pensé que me daría un festín con esa vida forastera que sorpresivamente se topaba con la mía. Me sentí como el policía de la película "La vida de los otros", que comisionado por la terrorífica Stasi debe espiar a un dramaturgo que cae bajo sospecha de deserción y conoce todo sobre su vida sin que el otro lo sepa. También estaba influido con el caso de las imágenes cachondas de la subteniente Vargas; si tenía suerte, podía encontrarme con alguna escena caliente grabada en el celular. Un ¡Wena Naty! o algo por el estilo.
No fue así, sólo encontré los majaderos videos de un puto quiltro que, histérico, jadeaba y brincaba de un lado para otro mientras alguien, que nunca se ve, le tiraba todo tipo de cosas. No había nada más, ni niños, ni adultos, ni nadie que revelara la naturaleza humana del dueño, sólo un horrible perro saltamontes. Defraudado, me fui a la agenda telefónica y me fue peor. Sólo tenía teléfonos de emergencia, Bomberos, Carabineros, ambulancias, centros médicos y uno del programa del Mega "La ley de la selva". Por descarte, el dueño anterior era una veterinaria, un hipocondríaco o un zoofílico. Pasé a las fotos, y nuevamente nada, sólo el perro por todos lados.
Es raro el morbo que despiertan estas situaciones tan postmodernas. Me lo he pasado imaginando qué hay detrás de esta historia, si alguien tiene únicamente videos y fotos de un perro, o está completamente solo y demente o se trata de un sabio. No lo sabré nunca, por lo pronto me niego a borrar del celular esta perra vida que se topó con la mía.