
Domingo 25 de noviembre de 2007
Ayer vi "El pasado", que Héctor Babenco realizó a partir de la novela homónima de Alan Pauls, y lo que más he retenido ha sido la palabra "paja". Hay bastantes pajas en la novela de Pauls, pero Babenco ha elegido multiplicarlas hasta incluir una en casi cada escena. "Me hacía la paja con una foto de ustedes", "Haciéndome la paja con un vibrador alemán", "Por qué no le hacés una paja".
Las actrices aprietan los labios al comienzo de la palabra y muestran los dientes al final, como si la desgarraran a dentelladas. Uno siente que Babenco ni tiene cariño por el acto en cuestión, pese a lo cual, por algún motivo, ha querido realizar al respecto una labor exhaustiva. Como me basta ver a alguien hacer lo que no apruebo ni me interesa para sentir el pinchazo de la emulación, creo que ahora debo intentar un catálogo literario de pajas. Es breve, ya sea porque mi memoria lo es o porque el tema de la paja ha sido menos tocado de lo que se cree.
La primera paja de que tengo noticia no está en la Biblia (donde no dice que Onán se masturbara, sino que derramaba su semilla en la tierra). Si no me equivoco está insinuada en un poema de Selomo Ibn Gabirol (Málaga, 1020-Valencia, 1058) donde el vate declara que " mi propia amante y esposa soy/ En esta tierra de infieles/ Fluye en mi mano el engañado flujo/ Que espera encontrarte a mi regreso ".
Luego hay que saltar varios siglos para encontrarla en Sade. Las novelitas del poeta modernista Guillaume Apollinairie incluyen varias, sin excluir una practicada sobre un percherón. Cosa interesante, en toda la obra de Henry Miller sólo hay una: en el cuento "Max", el protagonista confiesa que lo humilla tanto ir de putas que prefiere... "Sí, entiendo", dice, inesperadamente púdico, el narrador.
Después de 1960 invade la literatura y ya sólo destacan los muy exagerados, como el protagonista de "El lamento de Portnoy". En Latinoamérica cabe mencionar al trotskista Mayta (inventado por Vargas Llosa), que intenta masturbar a sus camaradas, a menudo con efectos adversos. Y me parece que es todo lo que sé, literariamente hablando, de la paja. La próxima vez le pediré bibliografía a Babenco.