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  "A ver si Bielsa les quita las taras a estos huevones"

  "A ver si Bielsa les quita las taras a estos huevones"

  La Roja ofreció otra derrota decepcionante, pero el comentarista defiende a muerte al entrenador y apunta a lo que califica como "una generación mediocre" de futbolistas. Prefiere no ir al Mundial antes que levantar el castigo a Jorge Valdivia y compañía, y dice que hay que "seguir cambiando hasta la raíz".

Domingo 25 de noviembre de 2007

Pactamos la entrevista el día antes del partido de Chile con Paraguay, y advirtió que estaba preparado para lo peor. Para condoros graves y para una derrota. Acertó de plano. Pero, como todos, Felipe Bianchi no previó que tres días después de tener a Uruguay contra las cuerdas en su propio Estadio Centenario, la selección de Marcelo Bielsa iba a recibir la mayor goleada histórica que ha sufrido la Roja jugando como local en una fase clasificatoria para un Mundial. Otra gruesa decepción que consagra la falta de jerarquía de una generación de futbolistas en la que la mayoría apenas es suplente en sus equipos extranjeros. El comentarista de Chilevisión, reconoce, sólo confía en Bielsa, "el único de primer nivel" en este asunto.

-¿Te dolieron los olés, como a "Chupete" Suazo?
-Los olés me parecieron un acto de sofisticación. Fue distinto a otras veces. No fue la pifia brutal ni la chuchada rasca. Fue una burla, reírse de nosotros mismos, nada más.

-¿Qué tenía de sofisticado cantar olés cuando perdían 3 a 0?
-Es la reacción de alguien al que ya no le cabe un alfiler más en las decepciones futbolísticas. Y también porque, contra lo que hubiera esperado de los hinchas dos años atrás, la queja principal no es con el entrenador, no es con Bielsa, y eso añade también un grado interesante de sofisticación en el análisis. Acuérdate que no había rejas en el estadio; en otras circunstancias mentales habrían entrado diez tipos a pegarle a alguien, pero no pasó nada. Salvo la burla.

-El partido empezó bien, con la promesa de buscar el partido, como quiere todo el mundo. Pero se torció.
-Chile no hizo un mal partido. Los primeros 30 minutos fueron notables, con una gran capacidad de recuperación de la pelota, que es firma de Bielsa. No había visto nunca, o casi nunca, esa capacidad de pelear y ganar la pelota en cualquier lugar. Pero la perdían a los 10 segundos. Y llegó ese primer gol idiota, marcado por el gran problema del futbolista chileno, que es su incapacidad para estar concentrado los 90 minutos.

-Hablemos de los fallos individuales. En la primera media hora, Waldo Ponce parecía un gran libero, hasta elegante. Y de repente se manda un condoro de cancha de barrio.
-Uno puede criticarle cosas muy específicas a Bielsa, en términos de lo que no ha logrado con este equipo, y que uno sueña que vaya a lograr en los muchos meses que quedan de clasificatorias. Pero individualmente hay una tara impresionante. La gracia de Bielsa estará en evitar que tipos tan elegantes como Ponce o Miguel Riffo se peguen esos condoros terribles.

-Recibieron un gol idiota y otros dos en jugadas muy obvias, que se supone se ensayan mucho.
-Dos goles de pelota detenida exactamente iguales, precisamente sobre el tipo que, me consta, se había preparado todo el trabajo defensivo en los córners. Con nombre y apellido. "El que cabecea es Da Silva. Ojo con Da Silva". Y les hace un gol al terminar el primer tiempo. Bielsa los reta en el entretiempo y, al volver, Da Silva les hace exactamente el mismo gol. En otro córner igual. Eso va más allá de cualquier táctica.

-¿Cómo valoras las críticas a Bielsa?
-El lenguaje que he escuchado es demostrativo de cierta prehistoria. ¡Qué es esto de discutir huevadas como si puede o no puede jugar Jiménez cargado a la derecha! O Villanueva cargado a la izquierda. O si siente o no siente el puesto por la derecha el Chupete Suazo, quien, sin embargo, a mí me parece que hizo un buen partido. Estuvo a ratos por la derecha, a ratos por la izquierda, a ratos por el centro.

-Eso es lo que Bielsa llama el caballito de batalla para atacarlo. La supuesta rigidez de su sistema.
-Si Bielsa fuera tan dogmático tendría a Suazo encasillado, no lo dejaría tirar sus diagonales y le obligaría a bajar la cabeza y llegar hasta la línea de fondo. Si fuera dogmático no jugarían juntos Salas y Suazo. Esa es una paja prehistórica del periodismo deportivo, una discusión que no existe en ninguna parte. ¿Tú crees que en Barcelona alguien discute si pueden jugar juntos Messi y Ronaldinho? ¿Acaso se volvió loco Rijkaard porque cargó a Messi a la derecha y Ronaldinho a la izquierda?

-¿Qué crees que está pasando por la mente de Bielsa ahora? Hay gente que dice que la prueba de que está loco es que aceptó dirigir a la Roja.
-Debe estar aquilatando una vez más en la que se metió, y creo que confía que lo va a conseguir. Tiene tres meses con esta selección. Y debe estar pensando que no va a haber otro partido donde le hagan dos goles iguales. Recuerda el partido con Argentina. ¿Cuál era la lógica? Hay un especialista en tiros libres que se llama Riquelme, no hay que hacer faltas fuera del área y hay que trabajar muy bien las barreras. Y dos goles de Riquelme. Iguales los dos.

-¿Con qué se puede comparar esta selección?
-Al Transantiago. Lo que hizo Mayne-Nicholls fue prescindir de los chantas a cargo del servicio, sacar a las micros amarillas de circulación que había y traer un Volvo. Porque Bielsa es un Volvo. Pero están las mismas calles, los mismos hoyos, los mismos choferes.

-El presidente del fútbol, Mayne Nicholls, dice que el objetivo no es sólo clasificar al Mundial.
-Exactamente, aquí hay que cambiar las cosas de raíz. No creo que ir al Mundial sea lo único importante y que para eso empecemos a levantar el castigo a los de Puerto Ordaz, o que recuperemos la lógica de ese entrenador buena onda, como Acosta, que le dice el jugador "ya, juega como querái y hagamos un asado". Hay que crear algún grado de cultura. Soy un defensor a muerte de esta etapa y de Bielsa.

-También le toca una generación cuya mayoría es suplente en sus equipos.
-Casi nadie es titular en su club. Ni Matías, ni Suazo, ni Lucho Jiménez, ni Claudio Bravo ni Mark González. Son tipos de rendimiento internacional mediocre. El único de primer nivel aquí es el entrenador. Tampoco son de primer nivel los periodistas. Si me dijeras que los grandes periodistas deportivos del mundo son chilenos, bien, pero las huevas, amigo. Hay un nivel de impertinencia que me da vergüenza ajena.

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