Inicio » Opinión

  Silencio radio

  Curiosamente, cuando se habla de El Mercurio o Copesa, siempre se subraya su omnipresencia en la prensa escrita, pasando por alto su participación, no despreciable, en el mercado de las ondas. La compra de supermercados suscita variadas reacciones, pero la adquisición de un grupo radial apenas merece un párrafo.

Domingo 25 de noviembre de 2007

Guerra de teleseries, peleas de rostros o la televisión digital figuran habitualmente en los periódicos. Con algo más de academicismo, estos temas son analizados en seminarios y coloquios. Incluso un tema tan árido como las ganancias y pérdidas de los canales tiene un lugar destacado al lado de la detallada programación que publican los diarios.

Esta obsesión por la televisión es ocasionalmente interrumpida por una mirada fugaz a los problemas de la prensa escrita. Sin embargo, cuando se trata de la radio reina el silencio.

El cambio de propiedad de un canal es objeto de discusiones y encontronazos, mientras que la venta de concesiones de las emisoras FM en varios millones de dólares transcurre en una total indiferencia. Esta falta de interés se debe a la hegemonía que tiene la televisión en el imaginario colectivo, a lo que se agrega una mirada nostálgica que es elocuente cuando se celebra el Día del Trabajador Radial. La mayoría de los saludos evocan el nacimiento de la radio en Chile, los viejos estandartes del micrófono o la época de oro del radioteatro. Pero nadie se refiere a su futuro. ¿O acaso no existe la radio digital?

Otro aspecto que a lo mejor influye en esta actitud es que, como negocio, no alcanza las dimensiones de la televisión. La tajada que anualmente sacan las radios de la torta publicitaria gira en torno a los 63 millones de dólares, algo así como un 7% del total. Poco si se compara con el 48% de la televisión o el 29% de la prensa escrita, pero no deja de ser un negocio para los grupos más importantes, que se cuentan con los dedos de una mano.

Curiosamente, cuando se habla de El Mercurio o Copesa, siempre se subraya su omnipresencia en la prensa escrita, pasando por alto su participación, no despreciable, en el mercado de las ondas.

La compra de supermercados suscita variadas reacciones, pero la adquisición de un grupo radial apenas merece un párrafo. Últimamente, los que han pisado fuerte son los españoles de Prisa, un gigante que en su reino controla "El País", la cadena radial SER, Sogecable y las editoriales Santillana y Aguilar. En América Latina, Prisa posee 300 emisoras en ocho países, entre ellos Chile. Ahora, este mastodonte compró Iberoamerican, lo que significa controlar el 45% del mercado nacional.

Muchos socialistas que levantan la voz para protestar contra la concentración de los medios se han encogido de hombros frente a esta aplanadora. Probablemente este "laissez faire" se debe al concubinato que desde hace años mantiene el socialismo español con ese conglomerado. Una relación que se refleja, hasta anecdóticamente, en la declaración realizada en octubre por el secretario de organización del PSOE, José Blanco, donde reconocía su predilección: lee todos los días "El País" y escucha exclusivamente la Cadena SER. "Yo soy más bien del Grupo Prisa", concluía Blanco. Y aquí en Chile, los Polanco y Cebrián baluartes de Prisa siempre han sido bien recibidos por el socialismo chileno.

Otra particularidad de nuestro planeta radio es la sacralización de la autorregulación, principio defendido a muerte por los propietarios agrupados en la Archi. Cabe preguntarse si la Asociación de Radiodifusores, creada cuando los gremios y familias manejaban el negocio, sigue siendo una organización capaz de velar por los intereses de los auditores. ¿Por qué existe un Consejo Nacional de Televisión y ningún organismo para las emisoras?

Esto no tiene nada que ver con una manía por la regulación, porque en otros países donde hay más libertad de expresión existen consejos encargados de la radiodifusión.

Así, la radio, pese a su importancia, parece vivir en una galaxia aparte, donde calza perfectamente la frase "donde las dan, las toman".

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.