
Domingo 25 de noviembre de 2007
La derecha marcó las cartas durante semanas y luego se lanzó a jugar una partida con certezas absolutas y ganancia garantizada. Así, sin espacio para la incertidumbre, la oposición enfrentó el martes la discusión de la Ley de Presupuesto con el "fichaje" del DC Adolfo Zaldívar y el ex PPD Fernando Flores, dos senadores elegidos por la Concertación que optaron por darle la espalda a la propuesta gubernamental e ingresar a la cancha legislativa con la camiseta de la Alianza. En la madrugada de este viernes, la maniobra fraguada entre llamadas telefónicas, cafés de media tarde y encuentros nocturnos en que se redactó el emblema de esta unión un texto titulado "La gente ya no puede esperar más", que desahució los fondos para el Transantiago , demostró su poder al despachar una normativa en que la oposición consiguió imponer los tres puntos que hace una semana exacta expuso el senador UDI Jovino Novoa bajo el alero de un irónico "Vamos a decir que no": rechazar la glosa destinada a la reforma de transportes, restringir los recursos solicitados para EFE y prohibir la participación de ministros y subsecretarios en actos de campaña.
Según Novoa, este pacto que desequilibró las fuerzas en el Parlamento y dejó en los hechos a la oposición con la mayoría tiene 17 senadores si se considera que el renunciado Carlos Cantero mantendría su alineación, a los que se suman el independiente Carlos Bianchi y los dos desenganchados del oficialismo no es definitivo y han sido "los parlamentarios de la Concertación los que le han dado una interpretación política un poco exagerada y melodramática. Se sabía desde hace mucho tiempo que en el Transantiago el senador Zaldívar había votado en contra la vez anterior y que el senador Flores iba a votar que no en junio, pero le prometieron cosas que después no le habrían cumplido. Así es que estaba dentro de las posibilidades el rechazo, y darle una connotación extrema es un error de la Concertación", argumenta uno de los máximos representantes del "desalojo" en el gremialismo.
"No creo que Adolfo Zaldívar o Flores vayan a constituir un bloque político con nosotros. En el Senado esto de tener acuerdos y desacuerdos es cosa de todos los días; entonces, así como se exagera el acuerdo de Lavín, se exagera esta votación que para uno que está metido en el Congreso es algo cotidiano", explica Novoa.
-Pero el PS califica la operación como una conspiración.
-Esto es un ejercicio de la democracia. No hay conspiración y si alguien lo cree que se tome un Armonyl.
-¿Es esperable una alianza permanente con Flores y Zaldívar?
-Mire, yo no le daría, por ahora, mayor trascendencia, pero si hostigan a Adolfo Zaldívar, si hostigan a Flores, y los terminan acorralando hacia una alianza con nosotros Sí, eso podría darse, pero no es el caso hoy.
-¿Qué lección debe sacar el Gobierno de la forma en que operó el Congreso esta semana?
-El Gobierno no va a ser capaz de obligar a su bloque a votar como ellos quieren en temas en que sus propuestas son equivocadas. La Moneda tendrá que entender cómo leer lo que quiere el Parlamento, porque el Gobierno o corrige o se va a encontrar con derrota tras derrota.
La visión de Novoa es que lo que La Moneda interpretó como una estocada de quienes fueron sus partidarios en el Congreso es una práctica que se hará habitual y que se vislumbró, antes del debate sobre las platas fiscales, en el ajuste a la LOCE. "En educación el proyecto que se está tratando es totalmente distinto al que envió el Gobierno, porque ahí se dieron cuenta de que o cedían o se quedaban sin nada", prosigue. Y advierte que de ahora en adelante todo lo que el Ejecutivo desee deberá ser visado previamente por la oposición.
Para el presidente de RN, Carlos Larraín, después de "una semana en que triunfó la cordura", su sector está convencido de que "no tiene la sartén por el mango" y debe seguir en la senda de la sensatez. "Tenemos claro que lo de estos días no significa que Flores y Zaldívar siempre van a votar con nosotros. Es muy satisfactorio lo que pasó en el Congreso, pero no cantamos victoria", apunta, para enfatizar que "no se amarró nada, ni cargos ni ofertas, para conseguir la mayoría".
El negocio, más allá de cualquier precisión, fue redondo para la derecha y podría tener réditos al menos para Flores, ya que la propuesta que hace seis meses lanzó Pablo Longueira de que el senador por Tarapacá ocupe la presidencia de la cámara alta adquirió nuevos bríos. Aunque el empresario le ha dicho a sus cercanos que suceder al senador Eduardo Frei en sus funciones le da "una soberana lata", lo cierto es que el ex diputado Jorge Schaulsohn portavoz de ChilePrimero y una de las manos que intervino el documento antirreforma de locomoción aduce que el senador por la Primera Región no se vería mal en la testera.
COLORINES EN LA CUERDA FLOJA
Se supone que en marzo de 2008 el senador Ricardo Núñez una figura que la oposición ve con buenos ojos debería asumir la titularidad en el Senado. Se supone, porque desde el 20 de noviembre cualquier temática en el pacto concertacionista se conjuga en condicional, ya que el oficialismo continúa perplejo y sin adoptar una posición clara frente al quiebre interno. En Palacio se han contrastado visiones adversas para desenredar la madeja. Mientras unos piden sacar a algunos colorines de los cargos gubernamentales (518 fueron los que instaló Adolfo Zaldívar a comienzos de este mandato), otros apelan a que la prioridad debe ser convocar a las huestes concertacionistas y aprovechar la crisis para una nueva etapa. La idea es reordenar las filas y evitar que los díscolos o desenganchados continúen generando ruido, además de unificar a la coalición bajo el viejo paradigma del Sí y el No, que la derecha dio por muerto esta semana.
En todo caso, para que este objetivo se logre es indispensable la oportuna acción del Gobierno y del equipo político, que deberá reencantar a sus partidarios en esta nueva disyuntiva con una mayoría incierta. Hasta ahora la táctica permanece en discusión en el oficialismo. En el PS, por ejemplo, la visión del timonel, Camilo Escalona, es de extrema dureza. "En estas condiciones no contamos con los votos suficientes para aprobar las leyes que la voluntad ciudadana nos entregó. Ésta nos dio una mayoría y el decurso del proceso político nos la ha quitado. El paso a la derecha de dos senadores de nuestras filas ha cambiado la correlación de fuerzas", advierte.
Escalona es uno de los que cree que el Ejecutivo ya no cuenta con el poder de aprobar normativas en el Congreso y que esa "nueva realidad" debe ser asumida como tal. Sin embargo, en su propio partido otros legisladores, como el senador Carlos Ominami, sostienen que el escenario no es tan nefasto y que aún es posible contar, en otras temáticas, con el respaldo de Flores y Zaldívar.
En la DC, en tanto, la situación de los colorines es de larga data y genera sospechas. "Zaldívar hace todo este ruido para perjudicar a Soledad Alvear", argumenta un alvearista, mientras el ex timonel DC Ricardo Hormazábal plantea que Zaldívar debe tomar una posición: se alinea con la Concertación o se va del PDC.
Pero con todo, y tras la decantación del conflicto, hay coincidencia en que era predecible la encrucijada en que quedaría el Transantiago y el punto de inflexión que podría provocar para el pacto oficialista, especialmente porque el proyecto no obtuvo ningún voto sustentado en la creencia de que se trata de una política pública adecuada. Todos los discursos en el hemiciclo fueron para fustigar el pésimo diseño y la errónea implementación del proyecto y hasta hubo quienes, como el senador radical Nelson Ávila, postularon que su respaldo a la inyección de fondos era una mera "prostitución" para obtener recursos para las regiones.
El apoyo a regañadientes y sin convicción proveniente de la DC, el PS, el PPD y el PRSD se basó en el compromiso de no dejar sola en esto a la Presidenta Michelle Bachelet y dar la llave financiera, pese a que extraoficialmente la gran mayoría prefería la ley especial que precipitó la derecha. El Ejecutivo, en cambio, apostaba a tener los dineros necesarios para arreglar la carga en el camino. Para decepción de La Moneda, el embarque se quedó sin transporte gracias a una convergencia extraña y temible cuyo destino aún no está zanjado y que el ex Presidente Patricio Aylwin resume con profunda molestia. "No sé, pero estos dos caballeros están de hecho respaldando a la derecha, y le están abriendo puertas para el futuro", advirtió con desazón.
Si las puertas se abren para la Alianza como coalición, para los presidenciables opositores en esta pasada se cerraron de par en par. La mediación ofrecida por Joaquín Lavín no tuvo ningún eco y la cirugía mayor presentada por Sebastián Piñera pasó inadvertida en medio del caos oficialista y la felicidad de la Alianza.
FIEBRE DÍSCOLA
Antes de asumir el anunciado fracaso en el Congreso, el Ejecutivo intentó mover todas sus piezas recolectando los votos en fuga. El sufragio de Zaldívar se dio por perdido desde un comienzo, no así el de Flores y de Bianchi, que confirmaron que el aparecer volubles e indecisos cuando son cruciales es muy rentable. Ambos legisladores tentaron así de validarse como bisagras. Bianchi se dejó seducir hasta último minuto y mantuvo el suspenso hasta el final. Obtuvo por ello una aclaración detallada por parte de la Intendencia de Magallanes del destino de los fondos regionales, un esmero especial por parte del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, con quien conversó y mantuvo una reunión, y la atención de la prensa por ser, otra vez, una figura clave.
Flores, en tanto, dio una muestra de fuerza, porque basta con que cruce la vereda para que el mapa político se desarme. En este convulso panorama, RN sumó un nuevo ingrediente: la renuncia del senador Carlos Cantero.
El parlamentario que fue uno de los primeros en levantar la opción de Sebastián Piñera en su partido se marginó de la colectividad después de 20 años de militancia con la premisa de que su tienda se impregnó de "intolerancia y elitismo". El golpe, que nubló una semana exitosa para la oposición, llenó de dudas a la derecha respecto de cómo se repartirá ahora el naipe en el Congreso. Si bien la autoexclusión de Cantero de RN obedece a sus conocidas desavenencias con la mesa directiva, a la pérdida de poder efectivo en el conglomerado las autoridades partidarias de la zona electas recientemente son afines a la cúpula , a la distancia con sus pares en Valparaíso y a la nula participación que le dio Piñera en su campaña, también habría sido azuzada por las evidentes ventajas de estar en la vitrina para ser tentado por la Alianza y la Concertación. Así lo toman en el entorno piñerista, donde aseguran que "se desató una especie de fiebre díscola, comprensible porque les va bastante bien a los que no están en ningún lado y que reciben varias promesas".
La mejor oferta esta vez la hizo la oposición al cederles a Zaldívar y Flores el rol de jinetes del "desalojo". La estrategia pasó de ser un vericueto intelectual a una táctica en ejecución. "Estoy feliz", resumía el senador Andrés Allamand en una frase que interpreta la sensación triunfalista que inunda a la Alianza por haber logrado que dos concertacionistas se suban a su micro, una que sólo vira a la derecha.