
Martes 27 de noviembre de 2007
A menos de una semana del referéndum en Venezuela la atención parece centrada en los últimos acontecimientos de la política exterior de Caracas, más que en las reformas constitucionales propuestas por el Gobierno y que originan la consulta popular.
El domingo, 16 millones de venezolanos irán a las urnas para decir Sí o No a una serie de reformas a la Constitución, aprobada en 1999. Sin embargo, las encuestas indican que los venezolanos no tienen tan claras las reformas, como los últimos impasses diplomáticos que involucran al Gobierno.
De hecho, las críticas de la oposición y las defensas de las autoridades se centraban ayer en la política exterior venezolana. La oposición llamó "irresponsable" la política internacional de Chávez, mientras actores económicos pidieron "cordura y sensatez".
Los opositores acusan a Chávez de intentar crear un conflicto internacional artificial. "Está desesperado (Chávez), porque el oxígeno que no tiene adentro (en Venezuela) trata de buscarlo afuera, tratando de generar un enemigo imaginario y el respaldo automático al Gobierno y a la reforma", afirmó el secretario general del democristiano Copei Partido Popular.
Pero el Gobierno acusa juntamente a la oposición de liderar una campaña internacional de desestabilización para ganar igualmente apoyos que no tendrían -dice- en forma natural.
Además, denunció la violencia con la que sus partidarios han salido a manifestarse a las calles, lo que ayer le costó la vida a un trabajador.
Según el vicepresidente Jorge Rodríguez, un joven de 19 años, empleado de una empresa estatal, murió al recibir "dos disparos" cuando los trabajadores chocaron con manifestantes opositores al intentar llegar a su trabajo, en el estado central de Carabobo.
"Como los asesinos que quieren que el país no trabaje, que el país prospere, no encontraron mejor argumento que las balas, que segar la vida de un hombre de 19 años (...) que cometió el delito de querer ir a su trabajo", dijo Rodríguez.