
Martes 27 de noviembre de 2007
Y llegó el gran día. La magna cita que reunirá a unos 40 líderes del Medio Oriente, muchos de ellos enfrentados por profundos e históricos desacuerdos, da comienzo hoy en la bella ciudad estadounidense de Annapolis (este de Estados Unidos), entre muchas expectativas pero pocas esperanzas por la que apostar a ciegas.
Mientras los nacionalistas israelíes exigían ayer en las calles a su Primer Ministro "no dividir Jerusalén", los extremistas islámicos de Hamas desahuciaban de antemano la cumbre, al igual que el otro gran ausente a la cita: el Gobierno de Teherán.
En tanto, en Annapolis todo está listo, especialmente el Presidente George W. Bush que ha jugado a esta conferencia todas sus cartas diplomáticas para Medio Oriente (y para la Casa Blanca), esperando relanzar el proceso de paz israelí-palestino. Este es el gran tema que subyace bajo otros pequeños tópicos que debieron ser incluidos para sumar asistentes, lo más variados posibles, claro.
Bush no sólo está probando aquí su poder de convocatoria y seducción, sino que, más importante aún, intenta borrar las negras líneas que ya lo inscribieron en la historia como el "Presidente de la guerra" y cambiarlas por términos más amables y "pacifistas".
En tanto, israelíes y palestinos también tienen sus propias apuestas para Annapolis. Por ejemplo, el Premier israelí Ehud Olmert acosado por todo tipo de escándalos -desde su cuestionado manejo de la guerra del Líbano hasta acusaciones de corrupción- y con un apoyo popular en picada, intenta aquí retomar el camino de las negociaciones de paz con los palestinos, pero siendo los menos específico que se pueda, para no herir tantas susceptibilidades entre sus compatriotas.
Asimismo, Mahmoud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), apuntalado en los últimos meses por Tel Aviv y Washington, intenta consolidar posturas frente a los israelíes, que le permitan volver a Ramallah (Cisjordania) con las manos más llenas que vacías para combatir a sus hermanos-enemigos de Hamas en la Franja de Gaza.
Como israelíes y palestinos, otros actores de Medio Oriente también intentarán hacer oír su voz, aunque la voz cantante la llevará con toda seguridad Bush y su secretaria de Estado Condoleezza Rice.
Pero hasta que comiencen los encuentros, lo apropiado eran ayer las declaraciones esperanzadoras. "Estoy deseando conseguir un diálogo serio contigo y el presidente de la Autoridad Palestina para ver si la paz es posible o no", le dijo ayer Bush a su aliado Olmert en la Casa Blanca.
Posteriormente, el Mandatario estadounidense aseguró a Abbas que Estados Unidos "le quiere ayudar. Queremos que haya paz y que la gente en los territorios palestinos tenga esperanza".
A su vez, agradeció al dirigente palestino que siga trabajando "duramente para implantar una visión para un estado palestino".
Veremos ahora si tanto trabajo puede comenzar a cuajar tras Annapolis.
JERUSALÉN: Israel conquistó en 1967 la parte oriental (árabe) de Jerusalén y se la apropió ya que considera esta ciudad como capital eterna e indivisible del Estado de Israel. La Autoridad Palestina quiere convertir Jerusalén-este en la capital de su futuro Estado y afirma que es una condición no negociable. En los diálogos de paz de Camp David (2000), el Premier israelí de la época, Ehud Barak, propuso por primera vez compartir la soberanía de Jerusalén-este, sugiriendo que los barrios árabes pasen a control palestino. El actual Premier, Ehud Olmert, dio a entender que Israel podría ceder algunos de esos barrios.
ESTADO PALESTINO Y CALENDARIO: Los palestinos quieren proclamar en los territorios de Cisjordania y la franja de Gaza un Estado soberano. Israel exige que sea una entidad desmilitarizada, reclama el control de su espacio aéreo y de sus fronteras. Las partes están de acuerdo en que Gaza y Cisjordania, regiones separadas físicamente, deben estar unidas de alguna forma atravesando el territorio israelí. Asimismo, lo palestinos quieren que se fije una fecha límite para lograr un acuerdo de paz, de preferencia antes de que termine, en enero de 2009, el mandato del Presidente estadounidense George W. Bush. Israel se niega a establecer un calendario.
REFUGIADOS: Hay cuatro millones de refugiados palestinos. Se trata de los expulsados de los territorios que se convirtieron en 1948 en el Estado de Israel, y de sus descendientes. Los palestinos siempre han exigido que Israel reconozca el derecho al retorno de estas personas, conforme indica la resolución 194 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Israel se niega categóricamente a conceder este "derecho al retorno" porque podría poner fin al carácter judío del Estado, pero está dispuesto a tolerar la instalación de estos refugiados en el futuro Estado palestino.
El CARÁCTER JUDÍO DE ISRAEL: El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, exige que los palestinos reconozcan a Israel como el "Estado del pueblo judío" en cualquier negociación de paz futura. Pero la Autoridad Palestina considera que aceptar este punto significaría renunciar al derecho al retorno para sus refugiados a Israel. Una de las grandes diferencias entre Al-Fatah (que se considera el mandatado oficial de la OLP para negociar con Israel) y Hamas es precisamente que el primero reconoce -de facto- a Israel como su contraparte, lo que los integristas islámicos rechazan hasta hoy.
FRONTERAS Y COLONIAS JUDÍAS: Oficialmente, los palestinos exigen una retirada israelí de todos los territorios ocupados desde la Guerra de los Seis Días de 1967, incluido Jerusalén-este. Pero Israel descarta una vuelta a las fronteras previas a 1967 y quiere unir a su territorio las zonas donde se encuentran agrupadas las mayores colonias de Cisjordania, sobre todo en torno a Jerusalén, donde viven unas 250.000 personas. Los palestinos exigen simple y llanamente que las colonias desaparezcan. En 2005, Israel retiró todos sus asentamientos de la franja de Gaza y cuatro colonias aisladas de Cisjordania.