
Miércoles 28 de noviembre de 2007
Hace un año, Pamela Pizarro, de 13 años, se quitó la vida al no soportar las burlas de sus compañeros en su fotolog.
Su dramática experiencia movió a las diputadas socialistas Denise Pascal y Clemira Pacheco a crear un proyecto de ley que sancione la exhibición y distribución, a través de Internet, de imágenes de maltrato escolar, iniciativa que tuvo una buena acogida de parte del ministro de Justicia, Carlos Maldonado.
El texto, que de ser aprobado modificaría el Código Penal, dice: "El que, a sabiendas, exhiba o distribuya a través de Internet, material que contenga conductas de acoso, intimidación, abuso o maltrato físico y/o verbal que involucre a menores de 18 años, con el ánimo de hostigar, amenazar o amedrentar a otro, será sancionado con la pena de presidio menor en su grado mínimo", esto es 541 días.
Denise Pascal recordó que en agosto "presentamos, junto a la diputada Clemira Pacheco, un proyecto de acuerdo en el que le pedíamos a la Presidenta Bachelet y al Ministerio de Educación que se estudiara la forma de entregar nuevos parámetros de relacionarse a los niños, como prevención".
"Veíamos que esto iba creciendo y que de 40 casos de bullying el año pasado, en éste ya van 160, y ya tenemos casos de suicidio", dijo.
Fórmula de sanción
A partir de esa primera iniciativa, las parlamentarias vieron la "necesidad de buscar una fórmula de sancionar los medios que permiten usar este sistema de montar el bullying en Internet".
"El ministro lo acogió muy bien e incluso nos planteo la posibilidad de profundizar y estudiar más el tema", dijo la diputada Pascal, cuya iniciativa es respaldada por sus colegas Juan Bustos, Jorge Burgos, Antonio Leal, Ximena Vidal y Tucapel Jiménez.
En el texto del proyecto de ley se destaca que "el maltrato entre compañeros puede manifestarse de maneras muy distintas. Así, por ejemplo, maltrato verbal (insultos, rumores, burlas, etc.); maltrato sicológico (a través de amenazas para lograr u obtener algo de la víctima, y así ejercer poder sobre ella); agresiones físicas (peleas, riñas); y aislamiento social sistemático (ignorando la presencia del más débil o marginándolo)".
Añade que los niños y adolescentes afectados generalmente están "en pleno proceso de búsqueda de su identidad, y este fenómeno afecta gravemente el desarrollo de su personalidad; disminuye su autoestima; les genera sentimientos de miedo, vergüenza, debilidad y frustración; les provoca una baja en su rendimiento escolar; marginación y desinterés por el trabajo en equipo".
Las diputadas argumentaron en el escrito que los niños agresores "comienzan a creer que gozan de completa impunidad frente a hechos que son abiertamente dañinos, y se acostumbran al abuso de poder, lo que es además sumamente peligroso para el desarrollo de sus relaciones futuras" y que "el resto de la comunidad escolar, como espectadores, terminan conviviendo en un clima de temor, y aceptando la ley del más fuerte ".