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  Las armas atómicas son cada vez menos efectivas

  "Debemos considerar las armas nucleares de la misma forma que al genocidio: como un tabú en nuestra conciencia colectiva", señala Mohamed el Baradei, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica.…

Domingo 2 de diciembre de 2007

Esta semana, el Gobierno chileno condecoró a Mohamed el Baradei, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

Los Estados tienen diversas formas de manifestar sus puntos de vista, y una de ellas es conferir distinciones a quienes expresan sus intereses. En el caso de los últimos directores de la AIEA, las medallas equivalen a escudos protectores, pues han sido y son blanco de numerosos ataques.

Ya el sueco Hans Blix, que precedió a El Baradei, fue cuestionado en su condición de jefe de inspectores de Naciones Unidas en Irak. Blix señaló entonces que, pese a las acusaciones de Estados Unidos, no existía evidencia de que el país árabe contara con armas de destrucción masiva. El tiempo demostró cuánta razón tenía, y su integridad e independencia fueron aplaudidas.

Hoy, El Baradei también enfrenta críticas, e incluso hay países que piden su renuncia por el desempeño que ha tenido ante Irán. Pero el avezado diplomático egipcio no se inmuta y explica que la AIEA cumple con su labor a cabalidad.

Sobre el peligroso conflicto entre Irán y las principales potencias occidentales, debido a los planes de Teherán para enriquecer uranio, el jefe de la AIEA considera que hay razones para inquietarse. Quien puede manipular el uranio, dice, puede hacerlo tanto para fines pacíficos como para construir una bomba. Sin embargo, estima que no hay una solución militar frente a Irán. "La única solución posible se logrará a través de negociaciones. El uso de la fuerza inflamaría aún más una región en la que ya abundan los conflictos", afirma.

Desde su perspectiva, lo que existe es una crisis de confianza, y lo que corresponde son medidas que acrecienten la confianza mutua. "Irán no informó a la AIEA durante 20 años, como era su obligación, sobre sus actividades atómicas. Los iraníes dicen que no lo hicieron porque sobre ellos pesaban sanciones. En todo caso hemos hecho importantes progresos sobre las actividades pasadas y ahora esperamos conocer más sobre las operaciones en curso. Creo que Irán debe responder positivamente al pedido del Consejo de Seguridad de suspender el enriquecimiento de uranio. Irán no tiene urgencia en contar con este material, pues no tiene aún un reactor operativo. Además, Rusia le facilitará el uranio que requiere", señala.

Pregunté al director de la AIEA sobre los dichos del general brasileño José de Barros Moreira, quien afirmó que su país podría requerir armas atómicas. El Baradei me respondió: "Esas declaraciones no reflejan la política del Gobierno brasileño, que adhiere a la no proliferación y el desarme nuclear. Lo que se escucha a veces son expresiones de frustración entre aquellos Estados que aceptaron no desarrollar sus armas, pero que ven que otros Estados que las tienen siguen modernizándolas y dependiendo de ellas".

"Si todo esto nos dice algo es que debemos acelerar los esfuerzos por el desarme nuclear. A menos que las naciones que disponen de armas nucleares demuestren, a través del ejemplo, que realmente toman en serio sus compromisos, seguiremos escuchando voces que dicen que es inconcebible que nos sigan diciendo que no necesitamos armas nucleares, pero los que sí las tienen no están dispuestos a renunciar a ellas. Ese sistema es insostenible. No creo que Brasil tenga intenciones de tener armas atómicas. Voy hacia allá en algunos días y estoy seguro que recibiré una reafirmación de las políticas de ser un Estado no nuclear".

El tema del desarme nuclear está a la cabeza de las preocupaciones de El Baradei: "Debemos abolir las armas nucleares. Si cada vez hay más Estados que las tienen, será el comienzo del fin de nuestra civilización. Las posibilidades de que sean usadas de manera accidental o intencional, si hay 20 o 30 países con armas nucleares, son mucho mayores".

En su opinión, lo que corresponde hacer es "ratificar la prohibición de ensayos nucleares que fue acordada hace 10 años. Estados Unidos y otros países no lo han hecho. Y, por supuesto, hay que reducir las 27 mil cabezas nucleares que aún existen. ¿Cuál es la lógica de mantener, 15 años o más después de concluida la guerra fría, arsenales desplegados casi igual que en el pasado? La tenencia masiva de estas armas las torna inútiles, pues pierden su capacidad disuasiva", afirma, agregando que "debemos considerar las armas nucleares de la misma forma que al genocidio: como un tabú en nuestra conciencia colectiva".

En cuanto a la probabilidad de que en Chile se construya algún día una planta atómica para la producción eléctrica, dada su condición altamente sísmica, El Baradei estima que los temblores no son una razón para descartar la construcción de centrales nucleares. "Pero el lugar preciso donde se instalará requiere de estudios muy minuciosos sobre las condiciones del terreno y las medidas adicionales de seguridad necesarias", advierte.

Cabe recordar que la planta japonesa de Kashiwazaki, dañada en el terremoto ocurrido en julio, estaba a apenas 15 kilómetros de una falla tectónica. La Corte Suprema en Tokio, basándose en estudios del Instituto Nacional Avanzado de Ciencia Industrial y Tecnología, rechazó las denuncias de organizaciones ciudadanas que reclamaban que el terreno era inadecuado para instalar reactores. "No hay falla y no hay nada que pueda causar un terremoto", dictaminó, con las consecuencias que los japoneses, lamentablemente, conocieron poco después.  

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