
Domingo 2 de diciembre de 2007
Ya tuvo la historia en sus manos y se volvió gigante. Pearl Jam salió de los bares a las grandes arenas de mano de "Jeremy", la canción del niño abusado que explota en su sala de clases, revólver en mano. Quince años después, Eddie Vedder, vocalista de la última gran banda norteamericana, corre descolgado. Y justamente con la historia de un chico que revienta, vacía sus cuentas y bolsillos, y se despide del asfalto para viajar a dedo hacia la lejana Alaska. "Into the wild", la última película del actor-director Sean Penn, fue estrenada el mes pasado en Estados Unidos, y con ella, el primer disco de Vedder fuera de su banda madre.
"Me asusta lo mucho que entiendo a Chris", dice el músico, en una entrevista difundida por su sello, Sony, por el lanzamiento de su trabajo en solitario, titulado igual que la película y que este mes llega a disquerías nacionales. Sobreviviente a los noventa, Vedder no puede encontrar más que empatía en la historia de Christopher McCandless, el joven idealista que se lanza a la carretera tras una crisis existencial.
"Al principio estaba decepcionado, porque creo que ya he lidiado mucho con ese asunto a través de la música y en las conversaciones con gente que nos escucha", explica Vedder. "Las personas me cuentan cómo es que conectan nuestras canciones y por lo que han pasado, y además cargo con el proceso de haber cantado estas canciones [las de Pearl Jam] por muchos años. Pero fue genial. Hubo una fase de frustración inicial donde me decía: Esta historia sólo está un poco más abajo de la superficie , pero después se convirtió en un regalo. Me dije: Ok, este material es bueno, podemos usarlo, tú sabes de qué se trata todo esto ".
RÍO ABAJO
Sean Penn y Eddie Vedder son hermanos en armas. Mientras Penn se pasea por Venezuela o encabeza las marchas Hollywood contra Irak, Vedder también se inclina entre la disidencia estadounidense a su manera. Vegetariano, defensor de los animales, surfista, activista ambiental y abogado simbólico de tres chicos condenados por asesinato en Estados Unidos. Así que no es rara la familiaridad con que relata el comienzo de la colaboración cinematográfica: "Recibí una llamada de Sean y sólo me dijo: ¿Has leído este libro? Quiero mostrarte una película . Llegué a su casa, vi la película y era genial. No veía por qué necesitaba mi ayuda, pues parecía que nada le faltaba y ya tenía una buena música. ¿Qué necesitas? . Me dijo que estaríamos hablando para ver qué pasaba".
Pasó. Ahora, el barítono grunge se ha despachado un disco de menor escala, poniéndolo en perspectiva de sus trabajos con Pearl Jam. "Es muy distinto, porque acá estás escribiendo una historia", dice. "Más o menos agarré todo lo que tenía en la casa y algunos instrumentos a los que nunca les había echado mano. Como iba a ser el único tocando, quizás las partes iban a sonar similares, porque eran las mismas manos. Así que consideré una buena idea ir cambiándolos".
En vez de la eléctrica, una mandolina. Reemplazando una batería, un bombo tribal. Y en vez de Vedder, el que arrastra quince años de versos que cristalizaron una generación con sus "Jeremys" y otros , su voz al servicio de un perdido en los caminos: "Y las palabras se volvieron casi un relato de lo que estaba en la cabeza del chico". LCD