Inicio » Opinión

  La postpolítica

Domingo 2 de diciembre de 2007

El sentimiento es extraño. La lectura subjetiva del mundo político es rara. Estamos tan lejos de los fuegos cruzados, de la pasión encendida, del enamoramiento de un líder o una líder. Parecemos haber entrado en una época postpolítica, donde se han consolidado la razón y la técnica, la administración sobre cualquier otro ideario, donde hay metas y plazos, donde la democracia ya no es cuestión y la transición parece haberse ido fraguando quitándole a la vida política su condición de clímax combativo que vivimos hasta hace muy poco. Es extraña, desapasionada y a veces fome (lo que es fatal en el mundo del hiperconsumo, donde lo mediático manda). El ciudadano contempla la política de los acuerdos, comenta el Transantiago una y otra vez, entiende que la delincuencia necesita gestos eficaces, pide buenos servicios como a una empresa privada. De alguna manera empieza a preguntarse de a poco qué se hace con sus impuestos y cambia la figura heroica del líder por una figura infinitamente más blanda. Han desaparecido los héroes, incluso hasta del campo de fútbol. Asaltan a los íconos del deporte, y los ricos y famosos tienen que defenderse corriendo detrás de los ladrones. Las negociaciones Alianza-Concertación encuentran a una Concertación en plena crisis, producto de la postpolítica, donde cuesta saber cómo pararse y cómo seguir y con quién seguir, y a una Alianza en una histórica renovación, para nada la organización de los dientes apretados de los tiempos de la detención de Pinochet en Londres. Hay quienes dicen que este espaldarazo de apoyos parlamentarios se leerá como un signo de debilidad del Gobierno. Lo cierto es que postpolitiza los actos, neutraliza a ambos bandos en sus rasgos autosuficientes y, si bien por un lado se lee como un acto de sentido común, una especie de Teletón legisladora a beneficio de todos los chilenos, por otro hay que acordarse de que la dilución de los frentes políticos duros siempre le viene bien a la derecha o a esta nueva postderecha, más liberal que conservadora, más centro que extremo, y que produce un efecto sísmico al consolidarse, hasta las últimas noticias, en torno a un solo hombre, Sebastián Piñera, esperando se le reconozcan sus derechos al trono enfrentando a no sabemos quién, posiblemente la Alvear, en un régimen que ojalá haya superado la inmovilización del binominalismo, que es el único gesto de salud para salir del atolladero insulso de la postpolítica.

¿Echamos de menos la política? Mi generación quizás, pero con temor. El innombrable hablaba con desprecio de "los señores políticos", los mismos que se vieron atrapados en una lógica suicida que nos costó la dictadura militar. Las nuevas generaciones parecen tener gente que quiere meterse en el Estado, en la organización de una sociedad civil culta e ilustrada respecto a los manejos de la política. Pero la sensación es que son minoría. Que lo que la gente, el pueblo como decían antes, quiere es que las cosas funcionen. Hay amigos que dicen que hoy la democracia es imposible tomando en cuenta el desmantelamiento del sistema educativo sufrido en la dictadura. Los signos son evidentes, la encuesta reemplaza a la elección, el Gobierno se vuelve de tramo tan corto que a los dos días de elegida Michelle Bachelet ya se discutían los sucesores. ¿Da esto sensación de estabilidad? Más bien, el sentimiento confuso de que la postpolítica ha tomado las riendas, y esto significa, entre otras cosas, aceptar que la postpinochetización se completa y que los próximos gobernantes de este país no podrán ser figuras del gran friso de la transición desde la UP hasta ahora, sino distintos, sin raíces llenas de sangre, las manos y la conciencia limpias. Esperando que la depuración de los partidos se produzca y alguna vez la sociedad civil recupere su participación. LND 

* Director de la carrera de Literatura de la Universidad Finis Terrae.

La Nación

Agustinas 1269 Casilla 81-D Santiago
Teléfono: 562+787 01 00
Fax: 562+698 10 59

Director Responsable: Álvaro Medina J.
Representante Legal: Francisco Feres Nazarala

© Empresa Periodistica La Nación S.A.
Registro 136.898 - Se prohibe toda reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio.