Han pasado casi dos semanas desde que el obispo de Rancagua recibiera nuevamente el apoyo de sus pares para presidir la máxima instancia católica del país. Tiene clara su responsabilidad y está feliz por haber instalado en Chile el clamor por un "salario ético", que hoy, con otro nombre, recogió el Consejo para la Equidad.
Pese a eso, Goic sigue clamando por una sociedad más justa e increpa a los políticos a pensar con seriedad qué país queremos: "¿Uno donde los niños de seis años porten armas, como está ocurriendo, o uno donde el respeto a la vida y la dignidad sea lo primordial?"
"Siento que así como se han abierto debates sobre otros temas, deberíamos abrir uno sobre la realidad de nuestros niños y jóvenes de las poblaciones periféricas y no estigmatizarlos, porque son fruto de una sociedad que no ha sabido ponerse en el lugar de los más pobres".
-Pero la violencia no está instalada sólo entre los pobres.
-Sin duda que la violencia cruza todos los segmentos de la sociedad, porque se ha generado una mentalidad individualista, donde lo que importa es estar bien yo y no miro a los otros. Ahí tenemos también el drama de la violencia contra las mujeres. El drama número uno de Chile es la familia y eso no se está encarando en profundidad.
-¿No son los que aspiran al servicio público, los políticos, los llamados a pensar ese país?
-Chile tiene grandes políticos y ése es un bien para el país que hay que cuidar. Cuando un país pierde la confianza en la clase política y en los partidos políticos, cae en manos de caudillos, como lo estamos viendo en algunos países del continente. Pero creo que los políticos tienen que hacerse una autocrítica, porque no pueden estar enredados en rencillas, mientras el país, y especialmente el mundo de los más pobres, requieren soluciones apremiantes.
-¿Como el Transantiago?
-Hay un sufrimiento tremendo de la población santiaguina que diariamente necesita usar el Transantiago. Hay que ponernos en el lugar de los que sufren y por eso no corresponde enfrascarse en rencillas y divisiones que a nadie hacen bien, porque toda división, sea religiosa, familiar, social o política hace daño a la convivencia.
-¿Por eso cada vez vota menos gente también?
-Exactamente. Tengo la esperanza y la confianza en que los políticos sean capaces, porque quizás pocos países latinoamericanos tienen políticos tan preparados y tan capaces como Chile. Pero hay que llamarlos a que se aboquen a los grandes temas.
SALARIO ÉTICO Y TRABAJO
-¿Qué ha pasado con el sindicalismo este año? Todo indica que los conflictos están lejos de parar.
-Hay situaciones muy complejas aún como la de Tomé, los forestales y el cobre nuevamente, con esta posibilidad de internalización de un sector de contratistas a la planta de Codelco, etc. Advertí que era necesario anticiparse a estos conflictos, porque, si no, la situación puede ser compleja mañana. El Consejo para la Equidad es muy importante y también ha habido iniciativas privadas de pequeños empresarios que han hecho el esfuerzo de subir el sueldo. Hay pasos positivos. Que el tema se haya instalado es el gran paso positivo. Creo que nadie que aspira a un cargo público en el Parlamento o en la futura Presidencia de la República va a poder eludirlo.
-¿No se arrepiente de haber propuesto un salario de 250 mil pesos?
-No, todo lo contrario. Creo que fue...
-¿Muy poco?
-(Sonríe) Estoy feliz de haberlo puesto, pero no fui yo, fue la Iglesia a través mío.
-¿Qué le parece la necesidad de ampliar la negociación colectiva?
-Hay que restaurar los diálogos entre las empresas, el Gobierno y los dirigentes de los trabajadores.
-En el cobre se reavivan los ánimos, ¿qué les diría a esos trabajadores?
-La organización de los trabajadores es un derecho legítimo, es algo justo y necesario. Uno les pediría que dejen de utilizar cualquier forma de violencia, porque deslegitima la acción sindical. Y que las organizaciones de la sociedad, los empresarios, el Parlamento, el Gobierno, estén atentos a las demandas sociales, porque detrás hay realidades ciertas.
Lo otro que les diría es que no se dejen manipular por ningún partido político, porque si lo hacen, pierden su identidad sindical.
- Éste ha sido un año particularmente difícil para la Presidenta Bachelet, ¿qué le recomendaría de Presidente a Presidenta?
-Que tenga paciencia, porque no es fácil. Yo rezo mucho por ella. LN