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  Con los nanobots viviremos largos y prósperos años

  Con los nanobots viviremos largos y prósperos años

  Nos acercamos a un punto culminante en la extensión de la vida gracias a tecnologías que mejoran nuestra salud y maximizan los recursos.

Lunes 3 de diciembre de 2007

EXTENDER LA VIDA humana no es una historia nueva. Hace miles de años, cuando nuestros genes evolucionaron, los seres humanos no tenían mucho interés en extender su vida, que no superaba en muchos años la niñez, dado que los recursos como los alimentos existían en muy pequeñas cantidades. De ese modo, hace un millar de años, la expectativa de vida humana era de unos 20 años. En 1800 era de sólo 37 años. En la actualidad sobrepasa los 80 y hemos estado agregándole cerca de tres meses cada año en las décadas recién pasadas.

Esta progresión está a un paso de sufrir un dramático aumento de velocidad. Hasta hace poco, la salud y la medicina eran un asunto de acierto y error. Descubríamos forma de intervenir las drogas que tenían efectos beneficiosos, pero también muchos efectos colaterales. No teníamos los medios para diseñar intervenciones, pero ahora eso está cambiando. Los últimos descubrimientos en biología de células ofrecen apenas un ejemplo de los avances.

Con el proyecto del genoma humano completado en 2003 y el advenimiento de técnicas tales como la interferencia ARN, la cual apaga los genes que causan enfermedades y el envejecimiento, la medicina se ha transformado a sí misma en una tecnología de la información. Está ahora sujeta a lo que yo llamo "ley de retornos acelerados", o sea una duplicación de la capacidad (por el mismo costo) cada año.

Reprogramar los genes

Como resultado, dentro de una década, las tecnologías que literalmente reprogramarán el "software" (léase los genes) que subyacen la biología humana serán mil veces más poderosas de lo que son en la actualidad, y un millón de veces dentro de dos décadas. Según mis modelos, dentro de 15 años estaremos agregando más de un año cada año a nuestra esperanza de vida. Ese será el punto culminante de la extensión de la vida. Más que las arenas del tiempo que se van con el tiempo, éstas entrarán en él. Mientras más pase el tiempo, más habrá avances de los cuales sacar ventaja.

Dentro de un par de décadas, tendremos nanobots en nuestro torrente sanguíneo, básicamente pequeños robots del tamaño de las células sanguíneas, que nos mantendrán sanos a nivel celular y molecular. Ya existen docenas de experimentos exitosos con una primera generación de tales aparatos en animales.

Un científico curó la diabetes de tipo-I en ratas con un aparato del tamaño de una célula sanguínea, y los científicos del MIT poseen aparatos microscópicos que pueden buscar células cancerosas en el torrente sanguíneo y destruirlas. Dentro de 25 años, esos aparatos serán mil millones de veces más poderosos de lo que son en la actualidad, y seguirán su acelerada marcha hacia una radical extensión de la vida.

La posibilidad de reducir en forma espectacular la tasa de mortalidad tiene nerviosos a algunos observadores, dado que les preocupan asuntos como la sobrepoblación y el agotamiento de los recursos naturales. Efectivamente, si tenemos en cuenta un mundo que ha tenido un aumento radical de la esperanza de vida, pero no otros cambios, ello llevaría a un estrés insostenible. Pero esas mismas tecnologías también cambiarán en forma espectacular la ecuación de los recursos.

Por ejemplo, tomemos la energía. Estamos inundados con energía. Tenemos 10.000 veces más luz solar de la que necesitamos para lograr el ciento por ciento nuestras necesidades energéticas. La razón por la cual no podemos capturar la luz solar con suficiente eficiencia en la actualidad es que los paneles solares son todavía de una tecnología industrial anticuada. Pero la misma nanotecnología (tecnología que involucra la manipulación de átomos individuales y moléculas) que nos proveerá con nanobots para mejorar la salud humana y aumentar la longevidad también tendrá como resultado paneles solares extremadamente baratos y altamente eficientes que capturarán con facilidad aquella fracción en 10.000 de la luz solar necesaria para reemplazar completamente los combustibles fósiles. Creo que eso sucederá dentro de los próximos 20 años.

Existen nuevas tecnologías emergentes que pueden reciclar el agua a un costo extremadamente bajo, básicamente convirtiendo el agua sucia en agua pura. Cerca del 80 por ciento de las enfermedades en los países en vía de desarrollo provienen del agua sucia, y esas tecnologías tienen el potencial de superar ese problema a un costo muy bajo en un futuro muy cercano.

La nanotecnología también hará posible la producción de alimentos, los módulos para construir casas y la manufactura de vestimenta y otros productos para la vida, a muy bajo precio. Estas tecnologías surgirán a medida que sean perfeccionadas las tecnologías que extienden la vida.

Otra preocupación es que la esperanza de vida humana medida en siglos más que en años será aburrida. Nuevamente necesitamos considerar otros cambios concomitantes. No estamos hablando de convertirnos en lo que ahora vemos como un anciano de 90 años y permanecer en ese estado por cientos de años. Aquellas tecnologías harán que podamos permanecer jóvenes en forma indefinida.

Además, tendremos la oportunidad de expandir grandemente nuestras experiencias, e incluso nuestras capacidades mentales, a través de esas mismas tecnologías. Consideremos el cuánto más rico es el conocimiento en la actualidad con el advenimiento de la Internet y otras tecnologías de la comunicación. El futuro será enriquecido en gran medida con el advenimiento de tales desarrollos como la realidad de inmersión virtual completa y la expansión de nuestras capacidades de pensamientos que resultarán de la combinación con la tecnología inteligente que estamos creando. La vida será cualquier cosa menos aburrida.

Ray Kurzweil es autor de "La singularidad está cerca: cuando los humanos trascienden la biología".

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