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Martes 4 de diciembre de 2007
De lo bueno, poco. Sólo veinte minutos le bastaron a "Fuck you ¡Europa!" para destacar en el Festival de Teatro María Cánepa. Título-insulto dicho con cariño y rabia que lanza una muchacha que, mochila al hombro, busca en occidente un sitio donde vivir (y que no encontró), luego que su país quedara a la deriva con la disolución de la Unión Soviética. Sin buscarlo, el espectador se encuentra con una voz dramatúrgica fresca que toca lo esencial de manera directa y sencilla: discriminaciones antiguas en sociedades que se las arreglan para que el visitante siempre se sienta intruso y extranjero.
La fuerza viva de la dramaturga moldava Nicoleta Esinencu llega al escenario como huracán de emociones con Cecilia Carvajal (actriz) y Marco Antonio Monsalve (director). Ojalá que este unipersonal que acaricia y golpea, mientras la protagonista "dialoga" con su padre y su país, tenga su temporada en una sala chilena.
Sonidos y silencios
No es menor el desafío que se impuso la compañía La Sur (Daniela Farfán, Verónica González, Ana Corbalán) y Alejandra Moffat, autora y directora de "Hospital". En buena medida logran que la conversación entre dos hermanas, alejadas por la vida y las experiencias, sea al mismo tiempo extremadamente tensa y cambiante, pero sin perder la forma educada en gestos y palabras. Incluso, corriendo el riesgo de ahogar la obra, la directora mantiene a ambas actrices sentadas, mientras esperan el cadáver del padre, hablan de la familia y de lo desconocidas que son entre sí. Pero como la vida también va por conductos subterráneos, las actrices en varios momentos entregan el soplo que permite traspasar el límite de la desconfianza y lo ajeno.
(Sala Lastarria 90. F: 7 648 5644. Vi. A do. 20.00. $ 3.500 y $ 2.000; Vi. $ 2.000)
Optimismo trágico
A su vez, la compañía La Luciérnaga (Miguel Ángel Acevedo, Bárbara González, Antiray Leiva) que dirige Hugo Medina, aborda con personalidad "Clausurado por ausencia", del siempre complejo Juan Radrigán. Esta vez el dramaturgo instala a dos mujeres y un hombre anónimos en situación de espera, a punto de inaugurar una obra símbolo de amor y reconciliación, con un lienzo propagandístico incluido. Obviamente, nadie llega.
En este montaje se siente en el cuerpo la desolación física, emotiva y mental del ser humano. No sólo como metáfora para describir situaciones humanas, sino como parte del discurso del "optimista trágico" que es Radrigán, por un mundo mejor, aunque tiene poco donde afirmarse, salvo el deseo de sobrevivir.
(Sala Lastarria 90. F: 8 729 9129. Ju. a do. 21.00. $ 3.000 y $ 1.500).