
Domingo 9 de diciembre de 2007
Una sala repleta de gente y bulla, muchísima, la noche de la inauguración. Bajo toldos blancos. Una sorpresa de la que algunos no lograban reponerse, pese a la actitud encantadora de los mozos y la incesante provisión de bandejas de pisco sour. Las salas de la Corporación Cultural de Providencia se habían llenado de desnudos. Enormes fotos de desnudos. Las anónimas modelos daban entrevistas a cadenas como Telemundo. Pero el glamour y la ficción de la muestra habían costado un esfuerzo insuperable. Al otro día, alumnos de la Universidad Finis Terrae le preguntaban a Daniela Miller: "Profe, si usted no gana absolutamente nada con esto, ¿para qué lo hizo?".
Daniela tiene el pelo rojo, la voz un poco ronca, un estilo de bailarina. Casada con el escritor Felipe Bennet, es mamá de tres hijos. Dice que sus alumnos son mamones o "están de la nuca", y se los dice en su cara. Adora a dos fotógrafos: al neoyorquino Robert Mapleton, y a Bresson, dice, por Henri Cartier-Bresson: "Él es absolutamente periodístico, pero admiro esa capacidad de estar en ese segundo, atinando. Yo trabajé en prensa y sé lo que vale cuando un fotógrafo sabe disparar en el minuto exacto".
El proyecto se llamó al principio "Dos pecados de amor". "Era más lanzado que De cuerpo y alma ", cuenta. "Más volado, más libre. Pero de verdad este país no estaba preparado para eso, y me estaba jugando en contra. Mostraba las fotos y mi papá, que trabajaba en la Universidad Católica, me retaba: Ay, qué fuerte . Un día vi una exposición en el MAC con actores desnudos y dije: ¿por qué no darle la oportunidad a la gente de la calle, que no es famosa? Porque los famosos tienen cámara siempre, y si se quieren empelotar van a tener a todos los medios para a hacer una linda foto desnuda".
EL PUNTO LÚDICO
Junto a Pía Cosmelli, Daniela comenzó a tomar esas imágenes hace siete años. Al juntarlas revelaron la imagen de una frescura nueva. Un estilo. "Yo le llamaría el punto lúdico. Cuando los modelos se permiten jugar".La música cae como una neblina sobre el desnudo de un hombre perfectamente desvestido. Una música compuesta por Pablo Villalabeitía especialmente para la exposición. "Los hombres son más desinhibidos que las mujeres. Las mujeres, antes de empelotarse, siempre como que te empiezan a decir todo lo feo que tienen. En cambio, los hombres se empelotan, y sean como sean, ¡no tienen ningún complejo!
¿Todavía la idea de la belleza en clase media es nariz respingada y silueta 90-60-90?
Sí, un poco burda. Para mí, la belleza tiene que ver con la emoción. Cuando algo les provoca una emoción a muchas personas, pasa a ser bello. Cualquier persona es hermosa, es algo que se transmite. Hay una belleza que se termina, pero si la persona es linda de adentro, va a seguir siendo linda toda la vida. Ése es el concepto: fotografiar el alma, y reconciliarnos con el cuerpo. Tiene algo de terapia. Al principio [los fotografiados] llegan súper nerviosos, pero la Pía y yo tenemos mucho sentido del humor, y partimos con la talla. Cuando cambiamos de iluminación les decimos "pónganse la batita". Y al final ¡no se ponen ni una batita!
Debe ser como lanzarse al Ártico y nadar hasta el Caribe.
Es fuerte, porque nosotros les pedimos ponerse en ángulos en que no se han visto nunca. Y terminan viendo su cuerpo por todos lados. Es bonito.
¿Montar la exposición fue tan fácil como parecía?
No, terrible. Los empresarios son súper cerrados. Estos desnudos son como naíf, casi, pero en este país como que cuesta. Tenía que ir mil veces, y mil veces me decían que no sé, que lo vamos a estudiar, y tenía que mandar mails, "oye, ¿estás seguro que no quieres cooperar? Te vas a arrepentir". Fue una gestión de marketing enorme.
¿Qué fue lo peor?
Hubo algunos empresarios que creyeron y nos apoyaron, pero otra gente me tiraba el proyecto en la mesa y decía: "¿Y esto me va a servir a mí pa vender más?". Y yo tenía que decirles: "No, en realidad no vai a vender más".
¿Qué le quieres enseñar a tus alumnos de la universidad?
Valores. Es una generación a la que lo único que les interesa son los bienes materiales. Eso es lo que me gustaría dejarles. Esta niñita en internet, o los que terminan haciendo sexo ahí mismo, me dan pena. Igual que la falta de amor por los proyectos. ¡Si no hay plata y no hay nota de por medio no hago nada! Este maldito liberalismo ha hecho que la gente valga por lo que gana: si ganas plata, eres inteligente. Y de unos tarados últimos dicen: "Ah, pero no debe ser tan tonta si ha ganado tanta plata". La gente tiene que empezar a ir a los museos. A mí me ha costado traer para acá a alumnos míos; es la lata, la lata, la lata. ¡No hacen nada! Y al comentar una obra de arte o una fotografía lo único que saben decir es lindo o feo. ésta es una sociedad mediocre. Por lo menos a mi generación le quedó algo: unirse para luchar por lo que queríamos. Porque a uno no lo iban a dejar al colegio hasta los 18 años. Ahora son unos mamones, ¡hasta a la universidad los van a dejar! Mamones, son unos mamones, se lo digo a todos, a mis alumnos, a mis hijos, a todos.
EL CORAZÓN Y EL OBTURADOR
Tú eres hija de padres famosos. ¿Eso te ha ayudado?Sí y no. Mi viejo era académicamente brillante y siempre nos exigió al mango. Si yo me sacaba un 6,5, él me miraba y decía: "¿Por qué un 6,5?". Y si me sacaba una mala nota, me perseguía por la casa: "¡Esto está lleno de mediocres, un mediocre más va a salir al mercado!". Yo arrancaba y me seguía: "Claro, arrancas porque no tienes argumentos". Fue espantoso, heavy, pero le agradezco caleta. Y mi mamá me aporta. Lo mejor es que no compito con ella. Para mi hermana Vanessa, que es actriz, fue peor. Tuvo que irse a Argentina durante diez años porque estaba un poco chata de la constante comparación con mi madre.
¿Cómo definirías tu fotografía: disparar en el minuto exacto y, al mismo tiempo, con una mirada estética?
Es la composición, el uso de la luz.
Captar el alma.
Exacto. Como dice Bresson, cuando el corazón y el obturador se sincronizan en una milésima de segundo. LND