
Martes 11 de diciembre de 2007
Desconocimiento, desinformación, desinterés, polarización, justificación, vergüenza y coraje para mirar hacia adelante, son algunos de los aspectos que con mayor preponderancia manifiestan sentir los estudiantes universitarios del país, a la hora de hablar de las violaciones a los derechos humanos perpetradas durante la dictadura.
Así se desprende de la investigación que incluyó la opinión de 557 universitarios del país, cuyo objetivo fue describir y comprender la percepción de los jóvenes sobre los derechos humanos y la memoria.
La metodología empleada se basó en testimonios recogidos de personas que vivieron el período del régimen militar, los que están recopilados en el libro "De enterezas y vulnerabilidades", de Eliana Bronfman y Luisa Johnson.
Los universitarios analizaron los testimonios y, en base a ellos, se manifestaron sobre el tema en el que se enfoca la medición realizada por el equipo de Educación en DD.HH. de Amnistía Internacional en Chile, las facultades de Derecho y Educación de la Universidad Central; la Cátedra UNESCO de DD.HH. Harald Edelstam y las universidades Academia de Humanismo Cristiano; Bolivariana; de Valparaíso y Diego Portales.
DESINFORMACIÓN E INDIFERENCIA
El estudio refleja que los estudiantes admiten estar desinformados sobre las violaciones a las garantías individuales y responsabilizan de esta falta de conocimiento a los colegios.
Respecto del rol de estos planteles, advierten que "sería muy bueno que en los colegios no se omita información sobre la realidad de los hechos, que estos temas sean conversados libremente...".
En tal sentido, agregan que "hay que educar en la historia de lo que ocurrió, sin negar que se violaron derechos ni el dolor de la gente. Hay que incluir dentro de los planes de estudio materias referidas a los derechos humanos...porque no sabemos realmente lo que son ni cómo fueron o son violados".
Para nadie es extraño escucharlos decir que "no están ni ahí". Y, precisamente esta es otra tendencia que queda en evidencia el sondeo. Para algunos estudiantes, los derechos humanos están en segundo plano frente a la globalización y a los avances tecnológicos.
Algunos universitarios plantean: "hicimos muchos avances en tecnología que conectan a la gente y los países. Esto puede facilitar que se regulen mejor los derechos humanos, pero, por otro lado, con la globalización y el crecimiento de la tecnología estamos abusando más de las culturas y éstas están desapareciendo".
Otros jóvenes advierten que la indiferencia hacia el otro, es hoy en día una nueva forma de violar los derechos humanos. Apuntan a que "tenemos que dejar atrás la indiferencia que se manifestó allá en la época militar...La indiferencia de quienes no fueron afectados directa o indirectamente...".
También precisan que "hoy, las violaciones a los derechos humanos se manifiestan en la desigualdad social", y también en el hecho de que "aún tenemos la Constitución de la dictadura que no nos deja buscar una mayor igualdad".
Para algunos, "los derechos humanos se violan constantemente, se violan fundamentalmente los derechos a la salud y nos ponemos etiquetas antes de abrir la boca".
JUSTIFICAR LOS ATROPELLOS V/S RESPETO
Los encuestados, que en su mayoría coinciden con la necesidad de respetar los derechos humanos, aseguran que "la sociedad en Chile necesita cambiar mucho para poner los DD.HH. en primer lugar. La sociedad necesita ser más humanista y no tan individualista...y, por sobre todo, necesitamos informarnos...".
También figuran en el estudio declaraciones de estudiantes que en alguna medida justifican las violaciones a los derechos humanos.
Prueba de ello, son frases como: "a mí me han dicho que los detenidos desaparecidos y eso, era gente terrorista...A mí no me parece que porque alguien es terrorista se le torture ¡pero si se lo buscan!". Y añaden: "Nosotros creemos que la tortura era una herramienta aceptable de los tiempos. No es que estemos de acuerdo, pero se adoptó como normal, ¿cierto?"
En cuanto al prácticamente nulo interés de los universitarios por participar en las decisiones del país, éste radica en la desilusión que les provoca "el mundo adulto", a quienes, algunos, califican de "chuecos".
A juicio, de los alumnos, la vía para conseguir un cambio social que tenga como resultado la igualdad de las personas "es participar, sólo que a muchos les da lata o sienten que los adultos no los escuchan...".
En este punto, se reflejan en el estudio opiniones más severas de los jóvenes: "Yo no siento que no motiva participar en política...no hay más que ver la corrupción de todos los políticos que son unos mentirosos".
En cuanto al futuro de los derechos humanos, los estudiantes universitarios concluyen que "los niños deben desarrollar su propia memoria del tema a través de la discusión y la investigación. Si no se educa desde pequeños, no cambiaremos nunca y con otro color político o el mismo, va a volver a pasar lo mismo".