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  Abusos por desinformación de los jóvenes

  Abusos por desinformación de los jóvenes

  Cuando estaba embarazada hasta quisieron sobornarme con tal de que me fuera sin hacer escándalo". Andrea, vendedora y estudiante de Trabajo Social.

Miércoles 12 de diciembre de 2007


Un recorrido por malls y centros comerciales de la capital deja al descubierto experiencias poco gratas entre los jóvenes trabajadores. En la mayoría de los casos, se trata de abusos debido a la inexperiencia y el desconocimiento de las leyes laborales.

Melisa tiene 28 años y recién hace tres que trabaja con contrato. "Una vez me tocó trabajar para una agencia que no me pagó las cotizaciones, reclamé a la Inspección y se las tuvieron que pagar a todos los otros trabajadores, igual que los finiquitos. Sé de muchas empresas que hacen eso.

Después desaparecen y se cambian de nombre". De todas formas cree que ahora los jóvenes están más informados, "lo veo en las niñas nuevas que llegan a trabajar. Saben qué cosas tienen que hacer y qué no y lo dicen. Cuando yo empecé éramos más pajaritas".

Álvaro tiene 21 años y trabaja desde el año pasado para juntar plata y estudiar una carrera corta el 2008. "Una vez trabajé para una agencia que se demoró dos meses en pagarme y las imposiciones simplemente no me las pagaron. No reclamé a la Inspección del Trabajo porque no tenía tiempo, tampoco era mucha plata. Al final supe que era una práctica habitual".

Meryland, de 30 años, tiene una experiencia distinta. Ella partió trabajando a los 18 años. Entonces se era cajera en la empresa Restaurantes Técnicos. Estudió Administración y ahora es la encargada de local. "Los jóvenes que llegan a trabajar vienen dispuestos a aprender de todo. Acá antes de trabajar se les hace inducción, un día en el que se les explica las funciones que tendrán, obligaciones, cómo funciona la empresa y otros aspectos legales, por qué de los descuentos y qué hacer en caso de un accidente".

Diferente ha sido para Andrea Gatica, de 32 años. "Partí trabajando a los 18 años, como empaque en Falabella. Era horrible el trato, pagaban mal, nunca me hicieron contrato y hasta me descontaron imposiciones que nunca pagaron. Después trabajé en una tienda de ropa, por el día, sin contrato, ni boletas ni nada, no me respetaban horario ni nada. Incluso cuando estaba embarazada, la dueña de la tienda me intentó sobornar para que yo me fuera piola".

Ahora estudia y trabaja con contrato, le pagan sus horas extra y todo en regla. La experiencia le ha enseñado sobre sus deberes y derechos, pero el aprendizaje no fue fácil.

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