
Jueves 13 de diciembre de 2007
Quién puede negar que los partidos entre Colo Colo y Universidad de Chile tienen un grado especial de emoción, especialmente para los involucrados con uno u otro sentimiento.
Para ellos, los hinchas, es el momento donde su pasión se exacerba, por lo que la derrota duele más de lo normal y, por ende, la victoria se celebra de distinta forma.
Entonces basta imaginarse qué sucede si el duelo en cuestión tiene el plus de entregar pasajes a la final de un torneo. Ahí todo se multiplica.
Por eso es que ya no sorprende que en la previa del "superclásico" seguidores de ambas escuadras lleguen a los respectivos entrenamientos para entregar el respaldo a sus jugadores, pero al mismo tiempo para recordarles que la derrota no está permitida. Tal como ocurrió ayer en Macul y Ñuñoa.
En el Caracol, la práctica comenzó a las diez de la mañana. En ella el técnico Arturo Salah comenzó a delinear la once que saldrá hoy al gramado del Monumental. Pero su trabajo sólo duró una hora, hasta que unos 500 hinchas interrumpieron el entrenamiento con gritos, cánticos y súplicas pidiendo ganar al acérrimo rival.
"La gente nos demuestra el cariño que nos tiene, estamos acostumbrados a que vengan antes de los partidos y ahora ojalá que nos apoyen en el estadio", comentó Sebastián Pinto.
Una escena similar se vivió en el Monumental, aunque los 700 seguidores albos sumaron a los gritos fuegos artificiales convirtiendo la práctica en una fiesta.
Pese a la similitud en la cantidad de hinchas que llegaron a los entrenamientos, hoy la localía del Cacique se hará sentir, ya que la dirigencia de Blanco y Negro sólo entregó 8 mil localidades a los universitarios.
Así lo reconoció el volante azul Marco Estrada. "Estamos muy contentos por el apoyo, porque sabemos que no podremos tener el mismo apoyo en el estadio. No va a poder ir la misma cantidad de gente, pero se siente e igual se agradece. Los que vayan al Monumental van a hacerse notar"
Equipos casi confirmados
En lo futbolístico, sólo una duda tienen albos y azules: David Henríquez y Marcelo Salas, con sendas lesiones y que serán revisados hoy poco antes del partido.
Para Sebastián Pinto el duelo de hoy tiene un gusto especial, ya que fue ante los albos en el clásico pasado donde comenzó a sacar chapa de ídolo tras los dos goles anotados en la paridad a 2 conseguida en Macul.
"Ellos quizás van a estar más preocupados por mí por lo que hice en el anterior partido, pero todos los encuentros son diferentes y nosotros estamos mentalizados en hacer un pleito mejor que ése", comentó el artillero que ayer no practicó con normalidad por problemas en un dedo de su pie, provocados por unos nuevos zapatos de fútbol, pero que no le impedirá ser de la partida.
Pinto se mostró ilusionado con un triunfo porque "hace mucho tiempo venimos jugando bien, en alza. Quizás Colo Colo no hizo tan buena fase regular pero ahora han mejorado así que será un partido parejo".
El compañero de Pinto en el ataque saldrá entre Salas y Emilio Hernández; si el "Matador" se recupera el damnificado será Ángel Rojas, ya que Hernández retrocedería para ocupar su lugar en el mediocampo.
La buena campaña que la "U" viene realizando en el segundo semestre, donde mantiene un invicto de 15 fechas, les entrega el cartel de favoritos para el duelo de hoy, de la llave y del campeonato.
Favoritismo que no le gustó al DT popular Claudio Borghi, quien antes de partir a Buenos Aires para recibir el premio que le entregó el Sindicato de Entrenadores de Argentina, aseguró que "me cuesta entender cómo no se da favorito a Colo Colo si es el actual tricampeón y ya está en la semifinal. Hace un mes éramos un equipo desastroso, teníamos malos refuerzos, pero ahí estamos. Muchos dan prioridad a equipos que no han ganado nada en los últimos años", sostuvo.
El entrenador albo también se refirió al incentivo de 100 millones que recibirán los jugadores de la Universidad de Chile si derrotan a sus dirigidos. "Me parece extraordinario por los muchachos de la U que le paguen extra. Eso indica el respeto que tienen por Colo Colo", concluyó, poniendo pimienta al choque. 