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  "La misantropía siempre gana"

  "La misantropía siempre gana"

  El niño terrible de la literatura gala aseguró que le "gusta andar a 240 kilómetros por hora" y habló de "La posibilidad de una isla", su último best seller que dirigirá para el cine.

Jueves 13 de diciembre de 2007

"Algunos malditos son malditos en serio", escribía el domingo pasado Gonzalo Garcés en este diario, refiriéndose al escritor francés Michel Houellebecq, que ayer fue entrevistado por Garcés en el ciclo "La ciudad y las palabras", organizado por el programa de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica.

El autor de "Plataforma" entró a un salón lleno, con sus paredes plagadas de libros; vestía una camisa amarilla y chaqueta café, mientras con su mano delgada y pose amanerada afirmaba una colorida mochila en su hombro derecho.

Partió leyendo su poema "Los inmateriales", donde dice de entrada: "Ahora flotamos en un espacio desierto y nuestros cuerpos están al desnudo", para luego contar sus inicios en la poesía. "Escribir poemas, leerlos, y beber en cafés y bares de París era una entretención sin ninguna pretensión".

Conocido por indagar con sus historias en temas como el turismo sexual, el Islam, el racismo, provocando más de algún lío judicial, aseveró que "me gusta cuando uno se contradice a sí mismo, lo hace todo más simpático. De hecho las teorías las lanzo para luego contradecirme".

El escritor Rafael Gumucio, que lo ha leído, dice que "me he entretenido mucho leyéndolo, porque tiene elementos poéticos muy logrados, y escribe de una manera muy económica, donde sus personajes encajan con el dibujo de las situaciones. Yo que viví en Francia lo disfruto de doble manera".

ELIMINAR EL DESEO

Frente a Garcés, y más de 150 personas, Houellebecq señaló que los temas que más le costaba desarrollar en literatura eran los conceptos de amistad, bondad y el sexo. Al referirse a la película que prepara y dirige, basada en su libro "La posibilidad de una isla", adelantó que "no habrá escenas de cama. El sexo puede ser para la literatura pero no para el cine. Ya he visto suficientes películas pornográficas e incluso hace años hice un cortometraje erótico, donde sólo aparecían mujeres, pero tuvo un resultado muy casto".

Y sobre autores, fue enfático en decir que se quedaba con toda la obra de Marcel Proust, cierta influencia de su compatriota Georges Perec, y de los filósofos Schopenhauer y Emmanuel Kant. "No soy alguien que tenga un esquema en general, pero la opción de Proust, dormir para luego levantarse a escribir es bastante admirable", comentó.

Sobre su primer libro, "Ampliación del campo de batalla", éxito de ventas, dijo que "no había leído nada que se pareciera a mi vida, por eso la escribí", refiriéndose a su labor en el campo de la agronomía y después en el de la informática.

Sobre temas como el budismo aseguró que "este tipo de creencias consiste en eliminar el deseo, conduce a la apatía, al asedio, y la castidad es terrible, pero fascinante al mismo tiempo".

Garcés encaró al bronceado señor Houellebecq, y le dijo que era un misántropo. "Es una tendencia que podría tener, pero la misantropía termina siempre por ganar. En realidad me gustan los autos y andar a 240 kilómetros por hora por la carretera". LN

 

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