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  Peor que la enfermedad

  Peor que la enfermedad

Domingo 16 de diciembre de 2007

Es difícil decir si Michael Moore es un buen documentalista o no; adjetivos como polémico, astuto, sarcástico se ajustan mucho mejor al mito que ha creado de sí mismo, porque si algo sabe hacer bien, más que realizar películas, es generar material suficiente para desestabilizar a quienes están en el poder. Sus estrategias son discutibles. Moore usa a sus personajes, los obliga a tomar partido, los hace llorar, crea situaciones, toma el material y lo transforma según sean sus necesidades ideológicas. Prácticamente tiene los atributos contrarios de lo que se espera que sea un documental, porque no es objetivo ni realista, pero al final sus golpes son mayores, y eso es lo que quiere: mover conciencias, impactar donde más duela. Se puede decir que no es un buen documentalista, pero jamás que carece de punto de vista.

Cada película de Moore tiene dos efectos. El primero es generar debate sobre sus métodos cinematográficos, porque no es un director al que le interese el rigor, no pertenece a la escuela de una cámara al hombro y veamos qué tiene la realidad para contarnos, prefiere centrarse en su objeto de denuncia y tratar de develarlo. Moore tiene intenciones y no las oculta. Y el segundo, el más visible, es el de remecer a sus espectadores: convencerlos con argumentos siempre exactos para que con la información disponible puedan formarse una idea y atacar libremente. Así lo hizo con las transnacionales en "Roger and me", con la cultura armamentista en "Bowling for Columbine", con las motivaciones de Bush para invadir Irak en "Fahrenheit 9/11" y lo hace ahora con el sistema de salud norteamericano en "Sicko".

El documental, tal como es su estilo, intenta mostrar los injustos efectos de las megacorporaciones de salud coludidas con los políticos. Pero a diferencia de sus filmes anteriores, Moore usa una estrategia diferente: se hace a un lado y deja que sus personajes sean protagonistas. Su objetivo sigue siendo el mismo: aleccionar sobre cómo la mitad de los estadounidenses, a pesar de tener seguro médico, son estafados, engañados y probablemente, cuando sea el momento, abandonados por estos doctores entrenados para no pensar en enfermos sino en clientes. En "Sicko", Moore opta por comparar en vez de denunciar, recorre Francia, Canadá e Inglaterra mostrando cómo la salud estatal, a diferencia del sistema privado, funciona sin cobrarle un peso a nadie. Incluso se lanza aún más profundo, viajando a la mismísima Cuba, para que un grupo de ex rescatistas de las torres gemelas afectados por enfermedades respiratorias reciban tratamiento gratuito y de calidad.

Moore no necesita mayores razones, no se para con un megáfono a gritar frente al Capitolio ni arrastra en camilla a moribundos para que los doctores se compadezcan. La madurez de "Sicko" está en su mayor sutileza, en dejar que la potencia de su historia hable más que sus comentarios divertidos.

En acción: El viaje a Cuba que realizó para el documental le ha traído diversos problemas, actualmente Moore está siendo investigado y podría ir a la cárcel por violar el embargo que pena sobre la isla. www.michaelmoore.com

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