
Domingo 16 de diciembre de 2007
-El video con los garabatos es otro capítulo de la típica discusión del límite entre lo público y lo privado? Ahora no solamente se expuso la vida de las "estrellas", sino también cómo se trabaja en los canales.
-A mí lo que me sorprende es que cualquier grupo de personas pueda echar ese tipo de tallas. No se me pasaría por la cabeza hacer ese tipo de chistes que son de absoluto mal gusto. Lo que pasa es que ellos son de mal gusto, no cuidan la estética.
-Bueno, la televisión es un poco de mal gusto, toda su estética. Este episodio es igual a lo que le pasó al Profesor Rossa.
-Es que más allá de si son de televisión o no, el libreto sexual de las bromas hacia una amiga es de muy mal gusto. El Profesor Rossa es lo mismo, yo no haría ese tipo de bromas. A mí no me importa quién sube el video, lo que me sorprende es el calibre de las bromas. Yo no concibo hacer un chiste sobre si alguien la tiene grande o chica.
-El video es un hito para el rubro de la farándula. ¿Es posible que de aquí en adelante se amplíen los límites o se restrinjan cada vez más?
-Técnicamente hay un problema porque eso salió por internet. En estricto rigor, no tendrían que sancionarlos porque eso salió en otro medio de comunicación. Quien lo expresó mejor fue Francisca García-Huidobro cuando dijo "cometí un error porque no me di cuenta que un personaje público no tiene esfera privada", y eso es verdad, uno no la tiene. Hay que andar absolutamente blindado. Ahora que todo el mundo es camarógrafo hay mucha gente "sapeando". Yo hasta cuando voy al supermercado me cuido de no meterme ni el dedo en la nariz.
-El costo entonces puede ser muy alto, porque un rostro de televisión gana en promedio dos millones de pesos. ¿Vale la pena no tener vida privada?
-Uno de los costos que hay que pagar es ése, y no lo considero alto, porque, además, es gente que tampoco trabaja ocho horas al día.
-Hay gente que siempre dice "no me gusta que se metan en mi vida privada", pero en el fondo todas sus apariciones públicas son a partir de escandalillos de violencia intrafamiliar, o excesos con el alcohol.
-La gente que es así es maleducada, más allá de si están en televisión o no. Les falta el Manual de Carreño.
-Pero el Manual de Carreño es muy antiguo, no lo usa nadie
-Para mí es un problema de conducta. Los errores que uno puede cometer en lo cotidiano, la televisión los amplifica, los hace aparecer grotescos; por eso, uno tiene que pensar en todo lo que va a hacer. Si chocas ebrio vas a estar en portada.
-Para algunos, la portada implica un triunfo.
-Creo que a nadie le gusta aparecer en portada por violencia intrafamiliar o por andar ebrio Sería demasiado masoquista. Este es un tema de educación, y no estoy hablando de moral, sino de la forma como uno tiene que andar por la vida, y si no tienes buena formación, cuando te metes en el mundo de la imagen se nota inmediatamente.
ROSTROS VERBORREICOS
-Viendo los comentarios, bajo el video se podía notar cierta decepción en la gente a la que le gusta ver la perfección en TV. ¿Cómo cree que este episodio puede influir en la audiencia?-Yo creo que el público goza con este asunto porque le gusta harto el circo. No sé cuál habrá sido el rating de "Primer plano" el viernes, pero estoy convencido que mucha gente se quedó pegada los primeros quince minutos para ver a los tres pidiendo perdón.
-Entonces, no cuesta pensar en una operación para ganar rating.
-No, no creo. Se notaba que estaban rojos de vergüenza. Ahora, yo no hubiera aparecido pidiendo disculpas, yo me voy a mi casa y se acabó. Yo habría renunciado. El peor castigo que tuvieron fue pedir disculpas al aire y más encima en un programa donde eso no apareció, que estaba en un celular. Eso me provoca extrañeza. Es un hito que pidas perdón por algo que no has hecho en tu programa.
-Algunos ven detrás de todo una maniobra de Pamela Díaz, que justo fue sacada del espacio.
-Si ella se hubiera editado, de acuerdo, pero ella también aparece. La culpa es del celular, que se ha convertido en un monstruo.
-¿Cómo son las amistades en televisión? ¿Existen o se dan en la medida del éxito de cada uno?
-No sé, pero yo creo que uno puede llegar a conformar lealtades. Hay un error en pensar solamente en la amistad entre rostros. Si uno piensa en toda la gente que trabaja en un canal, sí existe. Las críticas del equipo tienen que ser antes de que salga al aire y eso depende de la calidad del equipo. Además existen rivalidades en cuanto a la cantidad de tiempo que habla o aparece cada uno.
-¿Qué es lo que estaba oculto en los chistes del equipo de "Primer plano"?
-En esos chistes hay algo de rabia contenida, no era tan inocuo el contenido del mensaje.
-Esta semana, Alejandra Valle y José Miguel Villouta fueron despedidos de CHV por tratar de "proxenetas" a los ejecutivos de TVN. ¿Por qué esa solidaridad entre canales si en el fondo es una competencia?
-Yo tengo una opinión diferente. Hay una forma de decir las cosas y ellos, más que faltarle el respeto a un canal, le faltaron el respeto a la lengua. Si ellos querían criticar al programa, deberían haber sido más inteligentes en el uso del lenguaje. Se dejaron arrastrar por la verborrea.
-Entonces, ¿la gente que sale en pantalla es poco preparada?
-Exactamente, hay una falta de preparación. La gente utiliza mal el lenguaje. Yo le encuentro la razón a mi canal. Nadie te puede tratar de proxeneta.
-¿Cree que se les van a cerrar las puertas? El mundillo finalmente es súper chico, puede que vuelvan en otro canal. A Ítalo Passalacqua también lo echaron por algo parecido y se fue a CHV.
-Yo creo que les puede costar encontrar trabajo. Porque a los canales les da susto contratar a alguien que no le toma el peso a lo que dice.
-¿En Chile son más estrechos los límites entre lo que se puede decir y lo que no?
-No es una cuestión de límites, sino de inteligencia; uno tiene que saber que hay miles de personas que oyen lo que digo y por eso hay que medirse. A veces, cuando uno está hablando se olvida. Es curioso, pero la farándula siempre te arrastra a subirte por el chorro. ó
-O sea, ¿no puede haber un "The Clinic" en la televisin?
-No, en ningún caso. El público chileno es muy extraño. Puede que en el fondo no sea conservador, pero sí en la forma. Lo que pasa en TV es un juego de niños al lado de "The Clinic". La televisión es muy fregada en general. LND