
Lunes 17 de diciembre de 2007
Corría el año 1951 y en Francia se entregaría el galardón más importante de esa nación. El premio Goncourt. Un profesor de historia y geografía, que prefería hacer clases en colegios y no en la universidad, obtenía el premio ganado alguna vez por escritores como Chateaubriant, Proust, André Malraux, hasta el último laureado, Jonathan Littell, con su libro "Las benévolas".
Pero el profesor Julien Gracq rechazó el premio y su obra "El mar de las Sirtes" pasó a enrolar la lista roja del jurado. No pasaron dos meses y el escritor nacido en Saint Florent le Viel en 1910, publicó un artículo titulado "La littérature l estomac" (La literatura en el estómago), venenoso panfleto, donde Gracq planteaba su postura ante la literatura por venir y disparaba contra los premios literarios.
En él habla del autor preocupado de difundir su propio negocio, que no termina de bajarse de un avión para subirse a otro, y así promocionar su discurso, como una vedette.
Louis Poirier, verdadero nombre de Julien Gracq, aterriza en las librerías con el libro de crónicas, "A lo largo del camino", publicado por editorial Acantilado y editado en Francia en 1992.
EL SUEÑO DE KAFKA
Alucinado con los surrealistas y con las lecturas de autores como Valéry, Cocteau, Gide y Claudel, su obra es una mezcla de fantasía y una búsqueda permanente por el misterio. De hecho uno de sus ensayos se llama "André Breton".
Su primera novela, "En el castillo de Argol", fue rechazada por la reconocida editorial Gallimard. Pero han pasado muchos años y ahora Gracq es el único autor que, en vida, fue publicado en la célebre Biblioteca de la Pléyade.
Del libro "A lo largo del camino", su autor afirmó que: "el camino al que se refieren las notas que forman este libro es por supuesto el que atraviesa y enlaza los paisajes de la tierra. Es también, algunas veces, el del sueño, y a menudo el de la memoria, la mía y también la memoria colectiva, a veces la más lejana: la historia, y por eso es también el de la lectura y el del arte".
Gracq volvió a su pueblo natal, Saint Florent le Vieil, donde retirado escucha, ya de muy lejos, los murmullos de la prensa que se escandalizó en 1951 por rechazar el prestigioso Premio Goncourt.
El narador mexicano José Abdón Flores afirmó sobre Gracq. "Es en parte el escritor soñado por Kafka: recluido en un cuarto y cuya única razón de ser es la escritura".