
Lunes 17 de diciembre de 2007
Innovación absoluta. A diferencia de las tradicionales zonas pagas o corralitos levantados de urgencia en paraderos Transantiago para bajar la evasión y facilitar el acceso a los buses, Metro decidió pagar de su propio bolsillo la instalación de robustas estaciones de prepago con otro inédito dato: cuentan con los mismos torniquetes que habilitan o bloquean el paso del pasajero que operan en el tren subterráneo.
La primera etapa del proyecto partió hace poco más de una semana en el entorno de superficie de las estaciones Lo Ovalle, en la Línea 2, y Bellavista La Florida, Línea 5, enterando tres zonas pagas en paraderos de buses alimentadores de las zonas G, H y E, empresas que brindan servicios a las comunas de San Bernardo, La Cisterna, San Ramón, La Pintana, El Bosque, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel, San Joaquín, Lo Espejo, La Florida y La Granja.
Su implementación involucró una inversión de 8.219 UF -cerca de 160 millones de pesos- dineros destinados a la habilitación de barreras separadoras, puertas de salida y los mencionados torniquetes, además de obras civiles menores de infraestructura.
Uno de los objetivos planteados por la empresa es dar mayor fluidez y reducir los tiempos de espera en los transbordos de usuarios desde el tren subterráneo hacia los servicios de superficie, sobre todo en horas peak de la tarde, debido a que en estos puntos Metro genera una relevante descarga de personas que demandan buses para continuar viaje a sus hogares.
Metro decidió invertir debido a la "alta tasa de transferencia de usuarios" en dichas estaciones. "Metro transporta actualmente a 2 millones 300 mil pasajeros diarios y muchos de ellos realizan empalmes con diversos medios de transporte. De este universo hay que considerar que particularmente en la hora punta de la tarde la capacidad de los trenes que se desocupan en las estaciones terminales es más alta que la capacidad de los buses y sus frecuencias, lo que dificulta el cambio de sistema de transporte", comenta Clemente Pérez, máximo ejecutivo del tren urbano.
Las nuevas zonas pagas cuentan con validadores bip! sobre igual número de torniquetes, instantáneo trámite que conduce a los pasajeros a espacioso andén techado donde, una vez que arriban los buses vacíos, éstos abran simultáneamente todas sus puertas para el rápido abordaje, contribuyendo a disminuir los tiempos de partida de los buses y, de paso, los tiempos de viaje del usuario.
Evasión
Otro de los objetivos trazados por Metro es que, tal como sucede en el cerca de centenar de corralitos de emergencia repartidos por la ciudad, estas zonas pagas disminuyan los niveles de evasión, "extendiendo con ello la percepción de seguridad y calidad de servicio del transportes para los usuarios", señala la compañía.
Sin embargo, en los primeros días de marcha las empresas han notado un leve aumento de la evasión, según detallan en Transaraucarias, operador de la Zona H, que cuenta con dos zonas pagas en Lo Ovalle. "Sin zona paga en esos puntos teníamos menos evasión que ahora: subimos de alrededor de un 5% a cerca del doble", comentan en la empresa.
Si bien reconocen que el torniquete -en lugar de un simple cordel que usan los monitores en los corralitos- representan un avance, aún falta un par de ajustes que forman parte del proyecto: cierre total del andén de espera y puertas de salida.
"En hora punta hay gente que salta una barrera de cerca de un metro de alto y pasa al andén sin pagar. Otros caminan por la calle entre la zona paga y el bus y se suben igual gratis. Ahí faltan guardias. Esperamos que mejore -añaden en Transaraucarias- para que de zona paga no se transforme en zona no paga". LN