
Lunes 17 de diciembre de 2007
"Chill out" es una palabra que Pablo Herrera no deja de usar. Dice que ese término, que en inglés significa "relejarse" y que se aplica a la música electrónica, define su nuevo disco, y por ende su nueva forma de hacer música. ¿Qué paso con el romántico que usaba la guitarra y el amor como sus herramientas? No se sabe, aunque según él esto no es un cambio, sólo un paso más en su trayectoria. ¿Será esta una nueva estrategia para relanzar su dormida carrera musical?
"Relanzar suena como fuerte, suena como que uno ha muerto. Esto es un álbum que tiene mucho que ver con las cosas que me han gustado el último tiempo, y eso es la música electrónica", insistiendo en que el congelamiento musical que tuve durante dos años es absolutamente normal y necesario.
Pero el cambio, aunque bastante extraño y hasta un poco delirante, se nota en todo. En las fotos de su disco, en la forma de re utilizar sus antiguas canciones y "transformarlas" en electrónicas, como si algo tuvieran que ver con su raíz romanticona, y sobre todo en la manera en que está viviendo o tratando de vivir esta nueva faceta.
Terminó su contrato con Sony Music, y aunque otro sello le ofreció sumarse a sus filas, dijo que no. Prefirió ser independiente y trabajar con un sello alternativo, como Oveja Negra. "Me llamó mucho la atención la onda que hay detrás de los Dj, porque hay todo un cuento que yo considero como música tribal, y eso hizo que me enamorara de la música chill out", dice el cantante justificando este cambio de 180º que tuvo con este nuevo trabajo electrónico, y que ya lo está difundiendo por My Space, un medio electrónico ad hoc con esta nueva faceta.
"Mi hijo me abrió a otro mundo, de hecho ahora Linkin Park es una de mis bandas favoritas", dice justificando su cambio con el cercano contacto que tiene con su hijo de 18 años, que en estos días vive con él.