
Lunes 17 de diciembre de 2007
Fue un golpe duro para Universidad de Chile la derrota del miércoles en el Monumental ante Colo Colo. Por eso ayer en su casa y ante su gente la misión era vengar la caída, remontar el 2-0 y mantener la ilusión del campeonato y de la clasificación a Copa Libertadores.
Pero no pudo y terminó cayendo 1-0 en un partido que ni siquiera se pudo terminar, ya que a los 68 fue suspendido por culpa del accionar violento de algunos barristas azules.
Adiós a la final, a la Libertadores y a los 100 millones de pesos ofrecidos por la dirigencia de Azul Azul por campeonar. Pero lo peor para la "U" fue que sus hinchas nuevamente dejaron en vergüenza a la institución.
¿Una razón de la caída? Varias. Primero, los universitarios confundieron las ganas con la vehemencia, y aunque el Cacique en los primeros minutos respondió a la guapeza, tuvo la frialdad y experiencia para no caer en el juego que pretendía el rival.
Los jugadores de Colo Colo, zorros viejos en estas lides, entendieron que más que meter para pavimentar el paso a la final había que jugar con la desesperación azul.
Y así pasó. El Cacique se tranquilizó, rotó el balón e intentó aprovechar la velocidad de Fierro y la astucia del "Grillito" Biscayzacú. Es cierto que los albos no se crearon grandes oportunidades durante la primera mitad, pero la "U" tampoco.
Nuevamente Pedro Morales no supo manejar los tiempos de su equipo, Emilio Hernández, aunque mostró mayor movilidad, abusó del individualismo y nunca fue el agente ofensivo que el DT Arturo Salah esperó.
Para colmo, los más experimentados del plantel, Francisco Arrué, Waldo Ponce, Rafael Olarra y Marcelo Díaz, también estuvieron pasados en revoluciones.
La ventaja alba era grande, del mismo porte que la impotencia azul, y ésta explotó en la última jugada del primer tiempo cuando Olarra en una actitud inexplicable para un tipo de su experiencia le pegó a un cabezazo a Riffo que le valió la expulsión.
La iracunda reacción de sus compañeros contra el arbitro Enrique Osses fue el preámbulo a lo que vendría en el complemento.
La "U" herida, sin reacción y con menos armas futbolísticas que el rival, intentó recurrir a la variante táctica de siempre, pasar a tres en el fondo con el ingreso de Nicolás Larrondo. Pero las ilusiones duraron sólo 8 minutos, hasta los 53 , cuando con un preciso globo Biscayzacú dejó al Cacique en ventaja.
Una vez más, y tal como en el Apertura 2006, Colo Colo dejaba al archirrival sin la ilusión del título y en su propia cancha de Ñuñoa.
Los hinchas albos comenzaron a festinar con la victoria y los olé bajaron hirientes desde las tribunas. Fiesta que los barristas azules no pudieron aguantar y reaccionaron de la peor manera, con piedras y provocando la suspensión del encuentro.
Ni las súplicas del capitán azul Waldo Ponce controlaron a los violentistas. Todo terminó de la peor forma para Universidad de Chile, sin título, eliminados y nuevamente enjuiciados por culpa de parte de sus hinchas.
Un triste epílogo para un duelo que se esperaba espectacular, pero que terminó empañando la clasificación alba. LN