
Domingo 30 de diciembre de 2007
Hoy almorcé pollo con puré y huevo frito, o sea nada que algún vegano hubiese aprobado, sencillamente porque ellos no comen nada que provenga de un animal. Ni huevos ni leche, nada. Y precisamente ellos son los protagonistas de la entrega de los Premios Animalistas 2007, que se están desarrollando en la casa okupa de calle República 550. Son ellos los que hoy elegirán a la promesa animalista del año, a la mejor campaña, a la mejor banda, al mejor medio y, por supuesto, un premio a la trayectoria.
Como esto aún no comienza, me encuentro leyendo alguno de los afiches tipo collage pegados en la murallas: "Déjanos vivir", en donde sale la cabeza de una vaca o una oveja, no logro distinguir ; "Únete a la revolución"; "Yo también quiero ser vegetariano"; "Jesús era vegano"; "Michael Jackson lo sigue siendo"; "Un vegetariano salva cuatro mil metros cuadrados de árboles al año".
Con Hoppe, que muchos insisten que no existe y que es tan sólo un personaje de estas páginas, deambulamos por la casa. Bajamos al subterráneo, en donde alguien nos dijo que podíamos hallar una parrilla. Sigo con hambre e imagino que podríamos comprar unas carnecitas y, no sé, tirarlas al fuego. Pero me desilusiono al comprobar que la parrilla a la que se referían era de otro tipo.
VEGANOS EN FERIA
Aburridos, subimos y recorremos la pequeña feria instalada en una sala, en donde pronto se realizará el foro sin debate. Hay tres puestitos y cada uno pertenece a una organización animalista. Me detengo en el de Animal Naturalis y converso con Sebastián Serrano, su coordinador. Lo quedo mirando y le consulto qué mierda de organización son. Él, amable y joven, contesta:
Somos una organización internacional compuesta por equipos de voluntarios para hacer campañas en cuatro áreas: animales como entretenimiento, experimentación con animales, comida y
Como la respuesta es muy seria, decido cambiar de tono.
¿Hace cuánto comiste tu último asado?
- Hace tres años.
¿Supongo que también dejaste de ir al circo?
- Sebastián sacude la cabeza como un mandril, y a mí me viene a la mente la película "El planeta de los simios". No la de Tim Burton, sino en la que sale Charlton Heston y Nova, su atractiva novia que no sabía ni necesitaba hablar.
¿Y comís huevos?
- No, soy vegano.
Es la primera vez en la tarde que escucharé el término vegano.
¿Tomas alcohol?
- Como soy hipoglicémico, necesito harta fruta, y el copete, especialmente el vino, ayuda a eso.
Es la mejor excusa que he escuchado para tomar vino. De hecho, pienso ocuparla en el futuro. Paso al stand del lado y me pongo a conversar con Gopa Vrinda, un cantautor que luego nos impresionará con sus temas animalistas. Gopa pertenece a la organización La Revolución de la Cuchara, pero a mí me gustaría que me ayudara con las cucarachas de mi departamento. En este stand venden películas pirateadas y "xokolates vegan".
La gente que cree que se debe comer carne es gente que no tiene información dice Gopa, con su pelo teñido.
Antes de pasar al siguiente puesto, me detengo en un afiche que dice "La revolución es con la cuchara. Saca la carne de tu plato".
Alejandro Orellana es el presidente de Homo Vegetus. Por el nombre imagino que se trata de una organización homosexual de vejetes.
Nuestra sociedad intenta la promoción de la conciencia vegana aclara Alejandro a tiempo.
Pienso por un instante que a lo mejor ser vegano partió como gente que solía ir a la Vega, como la escritora Cinthya Rimsky o como yo mismo, cuando vivía en Bellavista con Loreto.
La diferencia con las demás organizaciones
agrega Alejandro es que nosotros vamos desde lo vegano a la protección animal y no al revés.
¿A qué extremo has llegado por tu causa?
- Por ejemplo, yo no me medico, porque no consumo ningún derivado de los animales, pero además porque no me enfermo.
Alejandro me cuenta que es vegano hace 11 años y que ya no considera a la carne como alimento.
Sencillamente porque respeto a los "seres sintientes".
¿A qué mierda te refieres?
- Nosotros no somos biocentristas; vale decir, no nos consideramos superiores a otros seres que sienten, como las vacas, los cerdos, los pollos.
TODOS AL FORO
Tanto hablar de carne me da hambre, y vamos con Hoppe a devorarnos un buen sándwich de lomo con tomate en el casino de Carabineros, que queda a un par de cuadras. Cuando regresamos, el foro prometido está por empezar. De hecho, el primero en exponer es Diego, de Homo Vegetus, quien luce una polera negra que dice Yo No Tomo Leche. Diego dice que los fundamentos de su sociedad son el amor y la cooperación.
Amor definido por el doctor Humberto Maturana como "aceptación del otro como legítimo otro en la convivencia con uno".
Imagino por un instante a un Humberto Maturana vegano en un asado de gluten y la visión me provoca asco. De hecho, estoy a punto de devolver el lomo, el pollo, el puré y el huevo de la tarde.
Diego continúa su exposición ayudado por un PowerPoint y con términos como prevegetarianismo, sinergia y cambio de conciencia, hasta que una chica de entre el público alza la mano porque está gozando y consulta:
¿Por qué algunos veganos discriminan a los vegetarianos?
- Nosotros no hablamos solamente de respeto o no discriminación, sino de aceptación y amor a ti y a todos los seres sintientes.
Sí, pero suele pensarse que un vegano es más bacán que una vegetariana.
- Yo no he dicho eso.
¿No? Pensé que lo habías dicho.
- Pese a lo que puedan decir, al parecer estos chicos no se escuchan mucho entre sí y, tal como en todas partes, operan los prejuicios.
Luego será el turno de Sebastián y Daniel, de Animal Naturalis, y de los chicos de Coalición por los Derechos de los Animales (CDA), quienes se han hecho famosos por las incesantes funas al bioterio de la Universidad Católica. Cuando ellos hablen, el foro estará invadido por cervezas y un detestable olor a marihuana, ¡puf! Y en este momento un gordo gigante, muy parecido a ese del cuento de Juanito y la planta que creció hasta el cielo, aparecerá y, muy serio acá todos lo son, pese a las chelas y los pitos , dirá que en este centro cultural está estrictamente prohibido tomar alcohol.
EXTRAÑOS CANTOS NUEVOS
Aparte de la entrega de los premios, es la instancia para que el fanzine Estado Vegetal lance un CD llamado "La conciencia en la nueva dimensión", en el que participan desconocidas bandas, como Penélope Glamour, Elefante y Gonorrea, Konfusión, Círculo Nº 6, Miembros de la Voyage y Gopa Vrinda, entre otros.
Precisamente estos grupos están tocando ahora, así es que detengámonos un momento en Elefante y Gonorrea y en este tema dedicado a la Presidenta: "Bachelet no tiene la culpa, tiene muchas responsabilidades, tiene que cocinar para todos los ministros... Bachelet, mami, dame de comer, comida ".
¡Qué irrespetuosos!, parece decirme Hoppe con la mirada. Sin embargo, al escuchar otra canción de este grupo nos damos cuenta de que no son irrespetuosos, sino más bien irreverentes, el término de moda entre los jóvenes chilenos: "Porque Don Francisco es el mejor ser humano. Don Francisco, gracias por crear la Teletón, ¿por qué no es un negocio? Usted no nos mentiría, ¿cierto?".
No obstante, quien más llama mi atención es Gopa Vrinda. Gopa, rodeado de peluches veganos, canta, cual Víctor Jara o Gepe ustedes eligen , "Cocinando con amor", y la letra dice así: "Manía rima con sandía, pensamiento con pimiento y vegetariano con vegano. Panpán hace el pan, bombón hace el bombón Cocinando con amor, sin violencia ni dolor. Los amigos no se comen". Las mujeres, sentadas en primera fila, cual groupies, levantan sus manos y siguen a Gopa como si él fuese Mazapán o algún grupo por el estilo. El sonidista de la velada, que está al lado mío y que se parece a cualquier personaje de la película "Duna", se desternilla de la risa, y yo no puedo creer lo que estoy escuchando.
¡Respeten a los chanchos! grita un tipo de pronto, y la gente sonríe.
Me quedo mirando a Hoppe, quien me señala su muñeca izquierda en señal de que ya es hora.
Tengo que ir a comprar el pavo para la cena de Año Nuevo comenta a mi oído.
¿Te imaginái que te escucharan? respondo.
Mira, si no compro ese pavo me matan.
Y como a estas alturas comprendo el alcance de ese tipo de amenazas de muerte, nos vamos, no sin antes despedirnos como jurados del Festival de Viña del Mar.