
Lunes 31 de diciembre de 2007
Decenas de simpatizantes del fallecido líder iraquí Saddam Hussein le rindieron homenaje ayer en su tumba en su pueblo natal de Awja, en el primer aniversario de su ejecución, entre fuertes medidas de seguridad por posibles disturbios en las regiones sunitas de Irak, ex feudos de los hombres del ex dictador.
"Se trata de una simple conmemoración para rendir homenaje a un presidente que sirvió, protegió y preservó la dignidad de Irak y de su pueblo", declaró Ali Al Nida, jefe de la tribu baijat, a la que también pertenecía Saddam.
Decenas de jefes tribales árabes y estudiantes, oriundos del feudo sunnita que apoyó al antiguo régimen y a su partido, el Baas, recitaron versículos del Corán ante la tumba del ex dictador.
La ceremonia conmemorativa se realizó bajo la protección de numerosos policías, que patrullaban las calles de Awja y de la ciudad cercana de Tikrit, también bastión del antiguo régimen.
Declarado culpable por un tribunal iraquí de genocidio y crímenes contra la humanidad, Hussein fue condenado a muerte y ahorcado, en una ejecución que fue grabada con un teléfono portátil y cuya difusión mundial desató gran polémica. Su ejecución tuvo lugar el primer día del Aid al Adha, la fiesta musulmana del Sacrificio.