
Lunes 31 de diciembre de 2007
El partido de la carismática líder paquistaní Benazir Bhutto, asesinada el jueves, eligió a su hijo Bilawal para sucederle, una tarea en la que contará con la ayuda de su padre, y anunció que concurría a unas elecciones que podrían acabar siendo aplazadas.
En una caótica y emotiva conferencia de prensa celebrada en Naudero, en el sur de Pakistán, el feudo familiar de los Bhutto, Bilawal, un estudiante de Oxford de 19 años, prometió que vengaría a su madre luchando por la democracia.
"Mi madre siempre dijo que la democracia es la mejor venganza", explicó acompañado por su padre, Asif Ali Zardari, que acabó frenando las preguntas dirigidas al muchacho porque aunque "es nuestro presidente también es mi hijo, y está en una edad tierna". Bilawal tuvo tiempo de explicar que "la larga e histórica lucha por la democracia continúa" para el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP), la formación fundada por su abuelo, el también Primer Ministro Zulfiqar Ali Bhutto, ahorcado en 1979 tras un golpe de Estado militar.
"Iremos a las elecciones del 8 de enero", anunció su padre, poniendo fin a las especulaciones sobre lo que haría el partido de la carismática líder tras su asesinato.
Bhutto dejó un testamento que fue leído en la reunión que el PPP celebró ayer y en el que designó a su marido para sucederla, pero éste prefirió delegar en su hijo, explicó a la prensa.
El viudo de Bhutto aprovechó para pedir al ex Primer Ministro Nawaz Sharif que no boicoteara los comicios, tal y como había anunciado que haría tras el magnicidio, una petición a la que éste último respondió positivamente. "Participaremos", respondió un representante del partido de Sharif, segunda fuerza de oposición en Pakistán.
Pese a la buena disposición de los dos partidos que se oponen al poder del Presidente Pervez Musharraf, no es seguro que las elecciones acaben celebrándose en la fecha prevista.
"Un aplazamiento de las elecciones de 10 a 12 semanas es una opción realista" dada la situación de inestabilidad, anunció el portavoz del movimiento de Musharraf, Tariq Azim.
La Liga Musulmana de Pakistán-Qaid (PML-Q), pilar de la coalición afín al jefe del Estado, anunció además la suspensión de su "campaña debido a la situación reinante" en el país.
Los disturbios que siguieron al magnicidio causaron al menos 38 muertos.
La cólera popular se vio fomentada por la versión gubernamental del asesinato, que afirmó que Bhutto murió al golpearse la cabeza con una palanca del techo de su automóvil al intentar protegerse, segundos antes de que el kamikaze hiciese estallar su carga explosiva, que mató a otras 20 personas.
El partido de Bhutto sostiene en cambio que el suicida le disparó en la cabeza antes de hacer estallar la bomba y sus allegados afirman que vieron los orificios de entrada y salida de la bala al lavar su cuerpo antes del entierro.
Ayer, Ali Zardari reclamó que la ONU se encargue de la investigación, tal y como hizo con el Primer Ministro libanés Rafic Hariri, y explicó que se negó a que al cadáver de su esposa se le practicara una autopsia.
"No autoricé que se realizara una autopsia. He vivido demasiado tiempo en este país como para saber cómo se realizan", declaró, sin aclarar cuál había sido su respuesta a la propuesta del gobierno de exhumar el cadáver de Bhutto, enterrada el viernes, para poner fin a las especulaciones y versiones encontradas sobre las causas exactas de su muerte.